jueves, 14 de enero de 2016

El hijo tímido de Gaudí

UNA HISTORIA DE CIUTAT VELLA... PALAU GÜELL / DISTRITOS

La casa de la familia Güell, en pleno Raval, padece una discreta existencia pese a resumir en su interior la inteligencia del arquitecto

El Periodico 
Óscar HernándezÓSCAR HERNÁNDEZ
MIÉRCOLES, 13 DE ENERO DEL 2016
Fachada del Palau Güell 8 Lo mejor está en el interior.
Fue el primogénito, pero tal vez por su discreción exterior y su presunta timidez, no ha tenido el mismo éxito que los otros hijos del genial Antoni Gaudí (1852-1925). Y es que, mal que pese a la Diputació de Barcelona, su propietario, el Palau Güell (Nou de la Rambla, 3-5) no alcanza ni de lejos las cifras de visitantes del resto de las grandes obras del arquitecto reusense: Sagrada Família, Casa Batlló, La Pedrera y Park Güell. Pero igual es esa discreción la que aún da más encanto a la que fue la suntuosa residencia de la familia Güell, construida en 1885 en pleno degradado pero trepidante Raval, entonces Barri Xino.
«Seguro que si el Palau Güell estuviera en la Rambla tendría muchos más visitantes. Por eso también intentamos darlo a conocer a través de los conciertos y otras actividades culturales que organizamos», explica Carme Perella, directora del singular edificio. Otra iniciativa es la entrada gratuita los primeros domingos de mes con audioguía incluida. La visita es un recorrido por las vida burguesa de principios del siglo pasado, un viaje en el tiempo, y también una aproximación a la genialidad del arquitecto.
El Palau Güell fue uno de los más importantes encargos que recibió Gaudí en los inicios de su carrera. Eusebi Güell llegó hasta él a través de un impresionante expositor diseñado por el arquitecto para una exposición en París. La admiración mutua llevó al rico mecenas a encargarle su palacio.

Soluciones innovadoras

Un relajado recorrido de una hora por la casa permite descubrir ventanas de madera que se abren en vertical, celosías que permite mirar la calle sin ser visto, un enorme techo de madera artesanal diseñado para albergar a fumadores con necesaria ventilación, un bosque de bellísimas 14 chimeneas en una azotea con vistas y un vestíbulo con sendas para carruajes con adoquines de madera para reducir el ruido, entre otras muchas innovaciones. Todas pensadas por el genio Gaudí y realizadas por los mejores forjadores, ceramistas y carpinteros.
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Estimado Óscar Hernándes, solo una pequeña anotación, las chimeneas son 20 y no 14 una larga discusión de Antonio Gonzales y el ya fallecido Bassegoda Nonell lo dejo muy claro, ni 18 ni 14 son 20 como quedo demostrado en el libro "El Palacio Güell" Antoni Gonzalez Raquel Acuesta Josep M. Moreno, Jaume de P uig, M.Gràcia Salvá, Ramon Manent Diputacio de Barcelona, 2001 sirva como aclaración 
Un cordial saludo 
Luis Gueilburt

sábado, 17 de octubre de 2015

Los soles de Gaudí del Park Güell, en peligro

El deterioro de los medallones de la sala hipóstila obliga a su restauración | En los años ochenta se temió el hundimiento del techo de la sala de columnas | Después de los medallones habrá que afrontar el arreglo del subsuelo de la plaza 

Barcelona | 16/10/2015 - La Vanguardia 
Los soles de Gaudí del Park Güell, en peligro

















Las filtraciones de agua representan un problema muy serio para el mantenimiento de la sala hipóstila del Park Güell Àlex García 
Lluís Sierra
Barcelona 

Àlex Garcia 

Los visitantes más atentos a los detalles del Park Güell lo advierten fácilmente: el deterioro de los medallones circulares en el techo de bóvedas de la sala hipóstila, salta a la vista. Uno de ellos, sobre lo que Antoni Gaudí y Eusebi Güell querían que fuera la "plaza del mercado" de su ciudad jardín, ya ha perdido por desprendimiento parte del mosaico de vidrios de colores. El resto se aguanta por la presión lateral de las otras piezas y por un encamisado de gasa apenas perceptible por los visitantes.

La causa de este deterioro, al que pronto se empezará a poner remedio, son las filtraciones de agua procedentes de la gran plaza superior. "Es un problema recurrente", explica la arquitecta Anna Ribas, del departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona. "Los sistemas de drenaje –explica– tienen una garantía de 30 años y en este caso la última reforma importante se hizo en los años 80… y aun así ha habido filtraciones a menudo". Por eso, cuando se hayan restaurado los discos, quedará por afrontar una obra de más envergadura y más costosa: la rehabilitación del sistema de drenaje de la gran plaza oval, la de los bancos ondulados de trencadís, que habrá de afrontarse el año que viene.

La sala hipóstila, llamada también "de las cien columnas", tiene exactamente 86 soportes acanalados, dóricos. Entre las columnas, el techo es un conjunto de bóvedas semiesféricas de trencadís blanco, en el que también han vuelto a aparecer grietas.

Cuatro medallones, cuatro soles, por las cuatro estaciones del año, destacan en otras tantas intersecciones de las bóvedas.

Estos soles, plafones o medallones, son obra del arquitecto Josep Maria Jujol, habitual colaborador del creador del Park Güell. En catorce de las claves de bóveda hay, además, unas cerámicas de colores, que representan los ciclos lunares.

El conjunto de la zona monumental del parque ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo de un siglo (se construyó entre 1900 y 1914). La última gran rehabilitación, dirigida por José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, se llevó a cabo entre 1987 y 1994 y afectó a diversos elementos del parque, como los bancos de la plaza y la sala hipóstila. Esta presentaba patologías que hi- cieron temer incluso su hundimiento, a causa de las continuas filtraciones de agua y la oxidación del hierro presente en el mortero de cal.

En aquella restauración no se tocaron los medallones porque su estado de conservación era entonces aceptable. Sí se restauró el trencadís blanco de todo el techo. Pero aquellos trabajos no consiguieron eliminar las causas del problema. La principal de ellas es la permeabilidad de la plaza superior, cubierta de albero, sin pavimentación, que dispone de un sistema de drenaje peculiar: el agua se ha de filtrar hacia las columnas huecas de la sala hipóstila, bajo la cual hay una gran cisterna subterránea. Pero, antes de llegar a las columnas, los residuos arrastrados por el agua hacen que esta se acumule y se filtre por el techo de la sala hipóstila.

En aquella restauración se impermeabilizó el subsuelo de la plaza, pero fue insuficiente, porque los episodios de inundaciones y filtraciones se han repetido. Alguna vez, explican Ribas y Hosta, la acumulación de agua de lluvia ha alcanzado el nivel de la larga y ondulada bancada de la plaza. 

En octubre del 2014 se hizo evidente que los grandes medallones de 1,40 metros de diámetro estaban en peligro. En uno de ellos en concreto hubo desprendimiento del mosaico de vidrio. La revisión de urgencia detectó que todo el disco, el medallón entero, corría el riesgo de desprenderse del techo. Se instalaron andamios, se hicieron catas en el techo y se decidió llevar a cabo la restauración. Los trabajos de consolidación y restitución de los revestimientos de los cuatro plafones de cerámica y vidrio fueron adjudicados el mes pasado, por algo más de 200.000 euros, a la empresa Eurocatalana Obres i Serveis.

El trabajo para desmontar las piezas de los soles y volver a pegarlas (o sustituirlas), que requerirá mucha precisión, empezará en los próximos días. También habrá que asegurar los discos al techo, recomponiendo los materiales de este, porque no se quiere una solución más simple, rellenándolo con resina para conseguir una mayor adhesión.

Ribas y Horta, como responsables del mantenimiento patrimonial y artístico del parque, señalan, con todo, que los problemas volverán a presentarse tarde o temprano si no se soluciona el principal: el drenaje de la plaza. En este punto, se está pagando el precio del genio de Gaudí, que no hizo un sistema convencional de desagües: en la gran plaza oval, de 3.000 metros cuadrados, no hay ni una rejilla de sumidero.

El concurso para la reforma del drenaje en la plaza se convocará en febrero, y Barcelona Serveis Municipals (BSM) cuenta con cinco millones de euros para estos trabajos, que serán largos por su complejidad y porque se harán por fases, para evitar tener que cerrar toda la plaza al público. "Habrá que decidir sobre el sistema de drenaje", si se cambia del todo o se mantiene corregido, apunta Ribas. De hecho, ya se ha ido corrigiendo parcialmente con varias actuaciones, la más notable en los años noventa. Entonces se instaló en el subsuelo de la plaza un sistema de conducciones horizontales, para llevar buena parte del agua pluvial hacia unas gárgolas que se añadieron a la base externa de la balconada de la plaza (quedan sobre las escalinatas laterales de la famosa salamandra, o dragón, de la entrada principal).

Otra parte del caudal se lleva a una arqueta que deriva el agua a una de las columnas de la sala hipóstila. En el hueco de esta columna se puso un tubo metálico, por donde cae el agua hacia la gran cisterna subterránea.

Esta cisterna es una gran estancia, con robustas columnas, de 1.200 metros cúbicos de capacidad. Fue concebida por Gaudí para almacenar el agua y aprovecharla para el riego del parque. A más de dos metros de altura hay un rebosadero que, en caso de mucha acumulación de agua, la llevaba hacia la boca de la salamandra-dragón. Actualmente, con las correcciones hechas en el sistema de drenaje, apenas acumula agua y esta se deriva a un depósito interior conectado a la red de riego.

Dos años de acceso regulado 

Pronto, el 25 de octubre, se cumplirán dos años desde que la entrada al recinto monumental del Park Güell está regulada por el pago de entrada y un aforo máximo. En su primer año de pago, la zona monumental recibió 2,3 millones de visitantes (frente a los aproximadamente nueve millones anuales que se registraban antes). Desde octubre del 2014 hasta agosto pasado, el número de visitantes fue de 1.901.733, un 5,5 por ciento más que en el mismo periodo entre el 2013 y el 2014. Estas cifras representan un 75% de la capacidad máxima (400 personas diarias) fijada para el recinto. Destaca en este balance el aumento de visitas de escolares. Antes de las limitaciones, muchas escuelas habían dejado de llevar alumnos al Park Güell por la incomodidad de las aglomeraciones. En el último año han visitado el parque 73.000 escolares (un aumento del 12%).

El cobro de la entrada (8 euros, salvo descuentos) es relativo. Las personas apuntadas en el registro municipal Gaudir Més disponen de entrada gratuita al Park Güell y otros recintos de Barcelona, como el castillo de Montjuïc. Este registro ha pasado en un año de 13.000 inscritos a casi 100.000, según BSM. De ellos, unos 9.800 visitaron gratuitamente el parque. Como se requiere una semana de trámites, los turistas no recurren al Gaudir Més.

El gobierno de Ada Colau consideró la posibilidad de eliminar el cobro a los barceloneses para entrar en el Park Güell sin necesidad del registro previo, pero por el momento se ha valorado que el sistema actual ya permite el acceso gratuito y el buen mantenimiento del parque y su patrimonio artístico.


miércoles, 16 de septiembre de 2015

“Gaudí es inabarcable y cuando se le utiliza se le manipula”

El narrador, poeta y ensayista publica 'Mi Gaudí espectral' en el que reflexiona sobre Barcelona y sus creadores tras aparecérsele el fantasma del arquitecto

Argullol en la terraza de La Pedrera. / CONSUELO BAUTISTA
El narrador, poeta y ensayista Rafael Argullol (Barcelona, 1949), autor de una treintena de libros, ha centrado su última obra, Mi Gaudí espectral (Acantilado), en el genial arquitecto, creando un relato personal en el que narra los encuentros, desde que el autor era un niño, con el fantasma de Antoni Gaudí, el autor, entre otros, de La Pedrera y la Sagrada Familia; un pretexto para hablar de Barcelona, la relación de la ciudad con sus creadores y reflexionar sobre la condición humana. Las apariciones de Gaudí se producen durante las visitas de Argullol a las obras del arquitecto. Por si acaso, la entrevista se realiza en la azotea de La Pedrera, la última obra civil del arquitecto.
Pregunta. ¿Realmente se le ha aparecido Gaudí?
Respuesta. Durante años me ha perseguido el personaje y me ha chocado la pluralidad de destinos que ha tenido; sus éxitos extranjeros y sus miserias locales. Esto hace que sea un espectro, una presencia que me persigue.
P. ¿Se puede aparecer ahora?
R. Quizá, quizá
P. ¿Cómo definiría su libro?
R. En un relato en parte autobiográfico y, en parte, pura ficción, que utilizo para meditar sobre cuestiones como la relación entre el creador y la comunidad y lo espiritual en esa época y lo espiritual que vendrá.
P. ¿Conocía su vida y su obra?
R. Mientras me documentaba comprobé que hay una desproporción entre la importancia del personaje y la escasez y mediocridad de la bibliografía, además de ver que hay bandos dogmáticamente definidos. Está el Gaudí tradicionalista católico, el nacionalista y la bestia negra de las vanguardias. Es un Gaudí estereotipado.
P. ¿Cómo definiría su obra?
R. Es el intento de conseguir una luz única a través de la piedra. Por lo que he deducido a través de mis encuentros con el espectro, no por los libros, es algo que apasionaba ya al niño Gaudí enfermo en Tarragona. Durante toda su vida siempre hizo hincapié en la luz y está presente en su obra con un aspecto sagrado demoniaco, como en la Cripta Guell.
P. ¿Cuál es su clave?


El arquitecto Antoni Gaudí-
R. Hay muchos factores. Gaudí en el siglo XX no siguió la dirección que marco la arquitectura del siglo XX. Delante de la dictadura de la recta, del utilitarismo del camino más corto, reivindicó la curva, lo innecesario y la belleza, un concepto tabú para las vanguardias, que consideraban el ornamento como delito. Esa es la clave de Gaudí que se ha acabado imponiendo y lo que le ha causado su incomprensión muchas veces. Gaudí hace una transgresión de la transgresión con respeto a los gustos de la época y al propio racionalismo del Ensanche.
P. ¿Y eso lo entienden las miles de personas que lo visitan?
R. El 99% no, pero es lo mismo que ocurre ante una obra de Mozart o Miguel Ángel. Pero la experiencia estética no es comprender, sino sentirse mejor, sentir consuelo y reconciliación. P. ¿Barcelona se ha portado bien con Gaudí?
R. Se le ha querido de forma bipolar como Barcelona quiere a los suyos. Ignorándolo, evitándolo cuando lo veían y cruzando de acera para no tenerle que dar un duro, y al mismo tiempo participando de forma multitudinaria en su entierro. Es propio de barceloneses y catalanes no lanzarse al elogio franco y tranquilo. Históricamente se ha portado mal, pero desde el momento en que estuvo entre la espada y la pared y tuvo reconocimiento internacional cambió. Aunque se le sigue reconociendo con la boca pequeña.
P. Cuál es la diferencia entre él y los arquitectos de su época?
R. La misma que entre Mozart y Salieri. Haría otro símil futbolístico, pero los odio, porque nuestros políticos solo son capaces de hacer símiles futbolísticos. En las personas de gran talento hay siempre un plus de complejidad y de contradicciones y al final de su vida creativa son extraordinariamente libres y logran desatarse de toda atadura, aunque sean miserables socialmente.
P. ¿Gaudí era un santo como le dijo su tía Andrea y mantienen los que quieren llevarlo a los altares?
R. No era un santo. Lo que si tiene es una determinada santidad mucho más profunda, y es su incompatibilidad entre vida y obra. Es un tema que me ha interesado mucho, que obsesionaba a Thomas Man y que lo emparenta a creadores titánicos, como Beethoven, Miguel Ángel o Nietzsche. Todos tienen en común un importante bloqueo para vivir la vida y una especie de desmesura creativa que se convierte en su propia vida. De alguna manera el amor y la pulsión sexual se encarnan en su obra.
P. Su libro está lleno de preguntas sin respuesta.
R. Sí, porque Gaudí no habla. Todo es incierto excepto la que lanzo al final. ¿Hasta qué punto podría ser que en contra de lo que creyeron muchos, Gaudí no pertenecía a una especie de neomedievalismo, sino que era una especie de visionario del futuro, y que la Sagrada Familia no es la última catedral de Europa, sino la catedral del futuro de un dios desconocido que no sabemos cuál y quién es? Esa sería, en cierto modo, la gran visión. Y es que la Sagrada Familia puede verse como una ruina de la propia construcción. Es como una ruina visionaria, aunque no creo que nadie haya hecho este vínculo, podríamos vincularla con Blade Ranner.
P. Usted califica la Sagrada Familia de “monstruo”.
R. En origen estaba descontextualizada y ahora está habitada por una especie de plaga provisional de la humanidad que es el turismo de masas, que se ha extendido como una auténtica plaga y que yo lo veo metafísicamente hablando de capa intermedia entre un telón que ha cerrado un mundo y otro desconocido, que está por abrir; una humanidad intermedia que no tiene pasado ni definido cuál es su futuro. Desde el punto de vista espiritual esta plaga pisotea todos los lugares sagrados de los últimos 2.000 años.
P. ¿Pasará esta plaga?
R. Sí, pero igual dura decenios, porque cuando se instala tarda en marcharse. Yo soy muy italianizante y lo he visto allí antes que aquí. Cuando ya ha devorado todo necesita otras cosas. No podemos creer que aquí durará eternamente. Las epidemias son provisionales, pero devastan. Son signos de algo que están por venir. La peste negra diezmó Europa y Florencia anuncio el Renacimiento.
P. ¿Pero tendrá algo bueno?
R. En el caso de la Sagrada Familia es cruel decirlo, pero la plaga de los turistas ha dado un reconocimiento a un espacio que los autóctonos nunca le habían dado.
P. ¿Hace años que nadie critica públicamente las obras de la Sagrada Familia?
R. Porque Gaudí ha vencido. En estos momentos es el arquitecto más famoso de la historia, más que Brunelleschi, no hay nada más que buscarlo en internet.
P. ¿Gaudí es una marca de Barcelona?
R. Odio la palabra. Es peligrosa y reduccionista. Gaudí no es una marca, su grandeza es completamente autónoma de esa identificación. Sería grande igualmente si estuviera en Cartagena o en otro sitio. Es una suerte para Barcelona que se ha amparado en la obra creativa de Gaudí convirtiéndola frecuentemente en márquetin. Nietzsche es inabarcable y cuando se le quiere utilizar se le manipula como hicieron los nazis, y Gaudí cuando se le quiere utilizar es un Gaudí manipulado.
P. ¿Y qué se puede hacer?
R. Docencia. También con Miró, Picasso o Cervantes. Ha sido siniestro como se ha intentado convertir a Cervantes en una marca a través de sus huesos. Si fuéramos una sociedad mínimamente educada en la complejidad y con espíritu crítico habría un acercamiento más completo.
P. ¿Personalmente piensa que habría que acabar La Sagrada Familia?
R. He ido variando. De joven era partidario de dejarla cómo la dejó Gaudí. Confieso que me causa un gran respecto y una especie de admiración el hecho de que algo por lo que nadie daba un duro haya tenido esta continuidad. Como purista diría lo primero, pero sinceramente me parece admirable independientemente de que estén cometiendo errores terroríficos desde el punto de vista estatuario y las vidrieras. Siempre que se deja en manos del aparato de la iglesia para que monte sus circos es fatal.
P. ¿Valora más o menos a Gaudí tras escribir su libro?
R. Más. Me he dado cuenta de lo gigantesco que es y de sus contradicciones.
 15 SEP 2015 - ......................................................................Entrevista que nos pone a Gaudí y su tiempo en el lugar que se merece, muy ubicada y oportuna.No he leído aun el libro de Rafael Argullol y no se si algún día lo haré como tantos libros que se han gestado a partir de Gaudí y como bien dice el,  desmerecen al artista.Estos días han salido muchos y no he querido hacer mención de ellos en este blog porque no les veo a la altura de Gaudí solo utilizan su nombre porque vende.Espero que este sea diferente si llega a mis manos intentare leerlo pero si se me resiste en la primera pagina haré lo mismo que con otros, se aparca en la estantería, y a esperar que llegue alguno que nos brinde los conocimientos que no tenemos sobre las obras de GaudíLa reflexión sobre el turismo de masas es muy ubicada y significativa espero que de alguna idea o solución.Gracias Angel por esta ventanaLuis Gueilburt

jueves, 10 de septiembre de 2015

Experto italiano dice haber hallado un ascensor de la modernista Casa Batlló

Experto italiano dice haber hallado un ascensor de la modernista Casa Batlló


 09/09/2015 








Fotografia cedida por Andrea Speziali


Roma, 9 sep (EFE).- El experto italiano en arte modernista Andrea Speziali aseguró hoy haber encontrado una cabina de ascensor en Italia que cree que podría haber estado instalada en la Casa Batlló de Barcelona.


La pieza se encuentra en una villa de Palermo (Sicilia, al sur de Italia), y Speziali explicó a Efe que el propietario original de esta cabina era "un empresario español que durante el periodo del régimen (franquista) había sustraído muchas obras de arte, entre ellas, también esta cabina".

"La cabina original recuerda al mismo material utilizado en la Casa Batlló, los mismos cristales y las mismas decoraciones, por lo que en consecuencia se presume al cien por cien que haya estado en Casa Batlló", aseguró el experto.
Según Speziali, el ascensor fue "realizado por los hermanos Fuster y Fabra de España con el estilo de Casa Batlló"
.
"Eso significa que Gaudí se lo habría comisionado a ellos", dijo Speziali en alusión al arquitecto catalán Antonio Gaudí.

El experto italiano consideró que normalmente en arquitectura tanto en el exterior como en el interior de un edificio y en el ascensor, se suele usar siempre el mismo estilo.


"Como se demuestra, no existen arquitecturas que tengan un ascensor con decoraciones diferentes de las del edificio", explicó.

Speziali relató que el actual propietario de la cabina, al que no identificó, contactó con él y le pidió analizarla.

Fue entonces cuando realizó "un exhaustivo estudio de un mes y medio" y visualizó "más de 30.000 fotografías de edificios del periodo de estilo modernista catalán de toda Barcelona y de España".

"No hay edificio que estilísticamente, como decoración, haga pensar en una casa que no sea la de Casa Batlló", aseguró el experto italiano en relación a esta pieza.
Speziali admitió que "aunque hay muchos factores que conducen a la Casa Batlló, no hay un testimonio que lo afirme".


"Se necesitaría encontrar una foto de la época del ascensor, ¿pero quién podrá tenerla?", se preguntó el crítico.

Añadió que en los próximos días tiene intención de ponerse en contacto con los responsables de la Casa Batlló para comprobar la autenticidad de la cabina de ascensor
.
Fuentes de la Casa Batlló consultadas por Efe confirmaron que han contactado sobre este asunto con un experto de la obra de Gaudí que consideró que las decoraciones "realmente se parecen mucho a las vidrieras emplomadas de la planta noble" pero que, sin embargo, "la madera es un poco diferente de la que trata Gaudí".

Ese experto "no descarta que haya podido ser" de la Casa Batlló, aunque la fuente consultada añadió que "sería muy útil para saberlo" conocer las medidas exactas de la cabina.

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Interesante nota, pero ya vemos que aparecen obras de Gaudí por los cuatro costados, abajo de esta nota unos tres biombos realizados en 1975 y ahora esta caja de ascensor modernista.

Muy bonita esta pieza pero si miramos los vidrios  aparte de las cibas utilizadas por todos los vidrieros de su época  el resto son trabajados de manera muy diferente a los de la Casa Batllo, es mucho mas parecido al estilo del arquitecto de Girona Rafael Masso pero nunca de Gaudí según mi humilde opinión y sin haver realizado ningun estudio no sacaría tan rápido una conclusión como esa, ademas que la Casa Batllo no perdió que yo sepa su caja de ascensor


A mi parecer y sin realizar un profundo estudio que me hiciese cambiar de idea otra gaudinada mas de tantas que aparecen


Ya nos gustaría que hubiesen tantos hallazgos de piezas originales, pero no creo que se puedan hacer afirmaciones tan rápidamente,  sin ningún tipo de estudio mas que mirar fotos aunque sean 30000. 


La empresa Fuster Fabra Hnos fabricaba aproximadamente 60 ascensores cada mes en esa época 1904-1906 ya tenian en 1909 fabricados e instalados aproximadamente 6000 ascensores  en Barcelona.
En la época del modernismo en Barcelona se construyeron miles de edificios un gran numero de arquitectos siguieron las lineas que trazaron Gaudí , Domenech i Montaner o Puig i Cad
afalch entre otros hasta construir esta gran ciudad.
Yo veo muy dificil ahora poder identificar al autor de este ascensor, pero si veo imposible que sea de la Casa Batllo,

Ni el trabajo de la madera ni el de los vidrios corresponde al estilo de los muebles y puertas de Casa Batllo pero visto desde Sicilia entiendo que se pudiese parecer.
Añado una imagen de la publicidad de la fabrica Fuster Fabra Hnos

Luis Gueilburt



lunes, 31 de agosto de 2015

Sale a la venta una copia del biombo de la Casa Mila-Segimon

The world’s premier auctions
Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  • Antoni Gaudí, Folding Screen, Casa Milà, Barcelona, 1909
  






StartingEstimated Price: €90,000 - €117,000
Description: Oak, frosted glass
Barcelona, Spain, 1909
Design: Antoni Gaudí (1852-1926) – Catalan architect and sculptor in Barcelona, outstanding representative of the Catalan Modernisme movement
Execution: c. 1975, Gaudí workshop
Engraved letter ‘R’ and a heart
From an edition of 3
Dimensions: 77.2 x 79.9 resp. 70 in
Very good condition
Provenance: French private collection
Gaudí completed this remarkable two-part folding screen as part of the interior scheme of his last secular project, the apartment building Casa Milà in 1909
Estimate by Auctionata Expert: 180,000 Euro
Gaudí received the commission for the construction of the Casa Milà from Pedro Milà I Camps and his wife Roser Segimon I Artells in 1906. The spectacular, two-part paravent was destined for their own apartment. Frosted and rosé-colored glass windows are inserted into the freely curved formed oak panels. Following the style of Casa Milà, the paravent leaves the light shine through the panes. Casa Milà was built around two courtyards to light the apartments. The house walls were shaped in curves, just like the paravent. The abstract and expressive morphology of the paravent was to become the design feature of the avant-garde and surrealist art of the next centuries.
Condition:
The two-part folding screen is in very good condition. Their dimensions are 77.2 in. in height and 79.9 resp. 70 in in length.
Literature:
Cf. W. Robinson et al., exhibition catalogue, Barcelona and Modernity: Picasso, Gaudí, Miró, Dalí, Cleveland, The Cleveland Museum of Art, New Haven and London, 2006, p. 200 for an illustration of the screen, pp. 195-200 for a discussion of Casa Milà
Cf. Exhibition catalogue, Homage to Barcelona: The City and its Arts 1888-1936, London, Hayward Gallery, 1985, p. 315, cat. no. 96 (not illustrated)
Cf. Exhibition catalogue, The Folding Image: Screens by Western Artists of the Nineteenth and Twentieth Centuries, Washington D.C., The National Gallery of Art, pp. 181-185 for a discussion of this screen
Antoni Gaudí (1852-1926)
From the beginning of his studies at the school of architecture in Barcelona, he worked for different architecture offices, i.a. at Paula del Villar, Josep Fontserè and Joan Martorell. Initially, he aroused a sensation as a New-Gothic with the ‘Sagrada Familia’ Cathedral. Around 1900, he continued with this style with Gothicized bishop palaces and hospital constructions (Léon and Astorga) and soon became the leading representative of the ‘new Catalan’ construction and decoration style. This style is continued in Gaudís palace and park construction for Conde de Güell in Barcelona with mighty hyperbolic archways, far protruding front window gallery and bizarre wrought iron décor, as well as living and office buildings. (tm)
Shipping costs excl. statutory VAT and plus 2,5% (+VAT) shipping insurance.

domingo, 12 de julio de 2015

El detective gallego del arte en Nueva York


La voz de Galicia 


El ourensano Miguel Saco, se encarga, junto al historiador 
Antonio Sama, de la restauración en Nueva York de una 
desconocida colección de obras de Gaudí
2 de julio de 2015.  1


Miguel Saco (Ourense, 1956) y Antonio Sama (Madrid, 1962) son dos hombres tranquilos, de esos que parecen poner distancia con el mundo. Pero cuando Saco y Sama se enfrentan a un objeto artístico que deben autentificar se convierten en sabuesos. Eso precisamente es lo que acaban de hacer con una importante colección neoyorquina de muebles atribuidos a Gaudí.
Esta historia detectivesca tiene tres protagonistas, o cuatro. El primero es Miguel Saco, uno de los mayores expertos del mundo en muebles del siglo XX. Saco es un gallego que llegó a Nueva York hace más de treinta años para ejercer de artista y se convirtió en una autoridad en autentificación, catalogación y restauración de muebles. El museo Metropolitan de Nueva York o las casas de subastas Christie?s o Sotheby?s son clientes habituales del experto gallego.
Antonio Sama es un historiador del arte que durante sus vacaciones de infancia en la localidad cántabra de Comillas se enamoró de Gaudí porque allí, en dicha localidad, está El Capricho, una de las obras del arquitecto barcelonés. Ese amor de juventud se convirtió en profesión y, en la actualidad, Sama es uno de los mayores expertos mundiales en la obra del artista nacido en la ciudad condal.
El tercer protagonista es Allan Stone (Nueva York, 1932-2006), un galerista estadounidense y coleccionista de arte que atesoró una importantísima colección. Stone fue excesivo, caótico y obsesivo en su afán coleccionista. Esas cualidades formaron un tesoro que se ajustó a la perfección a la personalidad de su dueño. Allan Stone murió hace nueve años y desde entonces sus hijos y herederos intentan poner orden en esa colección. Y ahí es donde intervienen los sabuesos Saco y Sama.
Una parte de la colección de Allan Stone estaba formada por obras atribuidas a Gaudí pero no tenían autentificación y conservaban una documentación muy escasa sobre ellas. En esas condiciones, las piezas no pueden venderse, ni siquiera tasarse. Así que los herederos de Allan Stone encargaron a Miguel Saco y Antonio Sama que expertizaran esos objetos. «Expertizar» es como se conoce en el mundo del arte al proceso de autentificar una pieza.
«El reto ?explica Antonio Sama para La Voz? no era catalogarlas sino autentificarlas, determinar si eran o no obras originales de Gaudí». Y este es el otro protagonista de la historia detectivesca: Antoni Gaudí, uno de los mayores genios de la historia de la arquitectura y máximo representante del modernismo en España. 
La colección Gaudí de Allan Stone está, o estaba hasta que Saco y Sama pusieron su mirada en ella, formada por 28 piezas. Unas se atribuían a Gaudí y otras a Jujol, también arquitecto y estrecho colaborador del primero. Lo que ocurre con Gaudí en el mercado internacional del arte es que sus piezas están muy valoradas y eso lleva irremediablemente, a la proliferación de falsificaciones. «Hay un cierto mosqueo con las piezas de Gaudí, ?explica Sama? porque se han vendido como auténticas piezas que después se ha descubierto que eran falsificaciones».
El trabajo de sabuesos les llevó a Antonio Sama y Miguel Saco seis meses. La primera parte del trabajo la hizo Saco en Nueva York. Allí estudió los muebles desde el punto de vista de los materiales: qué tipo de maderas se habían usado, las huellas de esas maderas y cómo se habían construido los muebles. Tras ese estudio llega la intervención de Sama, que con los datos que aporta Miguel Saco, llegará a la conclusión de si se trata de un original y catalogarlo, es decir, aportar información sobre su época, para dónde se hizo, etc?
«Algunas piezas nos ofrecieron pocas dudas ?recuerda Antonio Sama? por ejemplo un banco de la cripta de la Colonia Güell. Hacía poco tiempo habíamos hecho el mismo trabajo con un banco similar para Christie?s así que teníamos muchísima documentación y pronto supimos que estábamos ante un mueble original de Gaudí».
Pero no todo fue tan sencillo. Entre las veintiocho piezas había otro banco que en la colección también estaba atribuido a Gaudí. «Pero la oxidación de la madera ?recuerda Saco? no se correspondía con la época en la que Gaudí debía hacer hecho ese mueble, era posterior». La conclusión: falso. Lo que no pueden saber estos dos «detectives» es si se trata de una falsificación hecha con la intención de engañar. «No sabemos si se trata de una falsificación o de una copia que se hiciera con posterioridad a los originales para completar un mobiliario o algo así?».  Lo que sí descarta Miguel Saco es que fuera Allan Stone quien estuviera detrás de esa falsedad. «No creo que fuera el propio Stone porquetenía una reputación muy buena como coleccionista y galerista».
Con algunas otras de las piezas, la autentificación fue digna de una trama policial. «Teníamos unas puertas ?explica Sama? también atribuidas a Gaudí, y con poquísima información. La única forma de autentificarlas consistió en, primero, buscar de dónde podían proceder y, después, hacer la investigación sobre si eran o no las auténticas».
Antonio Sama llegó a la conclusión de que las puertas habían pertenecido a las casas Milá y Batlló, dos de las principales obras de Gaudí. Tras ello debió buscar fotografías antiguas de esas puertas cuando estaban en su lugar original. Ya con las fotografías, Saco y Sama tuvieron que comparar las vetas de la madera de las puertas que tenían en sus manos con las vetas de las puertas de las fotografías. Porque una de las ventajas de la madera es que se trata de un material vivo cuyas vetas, como ocurre con las huellas digitales humanas, son únicas en cada pieza. No se pueden copiar. Puede buscarse una madera de la misma clase, de la misma época, incluso de un árbol que haya crecido en el mismo lugar pero las vetas nunca son iguales. Así que lo que hicieron fue comparar las vetas de las puertas de Allan Stone con las vetas de las puertas originales que aparecían en las fotografías. Y ¡bingo! Las puertas de la colección de Allan Stone eran las mismas que las de las fotografías.
La diferencia entre poseer un original o una copia es enorme. «El banco que hemos autentificado como original de Gaudí podría llegar a venderse por 300.000 euros ?explica Sama?, una copia quizá podría alcanzar 3.000 euros, pero no más». Estos dos Sherlocks Holmes del arte han puesto las cosas, y los precios, en su lugar. Su conclusión es que cuatro de las piezas de la colección Allan Stone son sin lugar a dudas originales de Gaudí y probablemente otra de las piezas también se debe al arquitecto barcelonés o a su círculo.