miércoles, 9 de abril de 2014

Dar trágica austeridad a Gaudí

El Pais
Francesc Fontbona

Subirachs ha sido un enorme artista, por todo lo que aportó a la escultura en los años cincuenta y sesenta, pero también por todo lo que hizo en su etapa de madurez en el conjunto de las artes.

Él inventó un vocabulario plástico riquísimo, personal e intransferible, enraizado en toda una tradición que va desde el mundo minoico y helénico hasta el constructivismo ruso.

Su obra, compleja y abundante, responde a un lenguaje plástico de su invención, coherentemente utilizado, que logró algo insólito: hacer de una expresión contemporánea un arte no sólo descifrable por parte de un público relativamente amplio sino incluso capaz de hallar quien lo “consumiera” con placer, algo consubstancial a la creación artística pero que para muchos parecía incompatible con el vanguardismo.

Fue además, pese a su físico frágil, un artista de gran aliento, que se atrevió con obras de mucha envergadura. La última de las cuales fue la fachada de la Pasión de la Sagrada Familia, en Barcelona, que venía a ser un paso más después de su unánimemente admirada aportación a la renovación del arte sacro que había significado a fines de los cincuenta el gran Pentecostés expresionista en bronce del santuario de la Virgen del Camino, en León.

Su concepto en la fachada de la Pasión era hallar la solución contemporánea a una parte importante de la obra de Gaudí, que éste sólo había esbozado, disponiendo que fuera de una trágica austeridad.

Subirachs sin duda dio respuesta adecuada al problema, sin embargo, la obra habría de significar un sesgo muy amargo para el escultor, ya que fue prejuzgada y condenada antes de empezada y constituyó el pretexto para organizar en su entorno un auto de Fe delirante que rebasó todos los límites éticos, hace ya de ello casi un cuarto de siglo. Desde entonces en un mundo tan cauto a la hora de valorar a artistas vivos, el vilipendio a la obra de Subirachs a menudo gozó en cambio de una impunidad recurrente.

El artista siempre declaró que había superado aquel trance pero no era cierto: del fortísimo golpe moral recibido ya no se recuperó aunque lo disimuló con elegancia, y quedó definitivamente tocado, en lo personal y en lo público, hasta el punto que fueron eclipsadas todas sus otras virtudes y su inmensa aportación a la historia de nuestra escultura.

Esa gran figura, que se ha ido sin el Premi Nacional catalán, concedido a menudo hasta a artistas principiantes, pasará inapelablemente a la historia del arte —ya está en ella—, pero también su circunstancia será algún día objeto de estudio sociológico profundo, lo que tal vez llegue a aclarar cómo entre sociedades adultas, la mezquindad y el gregarismo pueden trastocar situaciones que no deberían rebasar nunca el estadio del simple y civilizado debate de opiniones.

Francesc Fontbona es especialista en pintura y escultura del siglo XIX y XX.

martes, 8 de abril de 2014

Guastavino, los españoles que pusieron techo a Nueva York

ABC .es

 

Llevan su firma algunos de los edificios más importantes de la ciudad, que les rinde homenaje con una exposición

Guastavino, los españoles que pusieron techo a Nueva York
Fotos: © Michael Freeman. the Museum of the City of New York / Avery Architectural and Fine Arts Library, Columbia University

Con un hijo de nueve años, su ama de llaves, las dos niñas de ésta y 40.000 dólares en el bolsillo. Así desembarcó el arquitecto español Rafael Guastavino (Valencia, 1842) en Nueva York. Era 1881, y la ciudad era un hervidero de fábricas, negocios y cientos de miles inmigrantes como él. Unos años más tarde, su compañía de construcción era la responsable de la espectacular bóveda que cubre el edificio principal de la Isla de Ellis, la puerta de entrada al sueño americano de millones de inmigrantes. Para muchos de ellos, Nueva York sería un infierno de hacinamiento e interminables jornadas de trabajo. Pero a los Guastavino les colocaría en el centro de una de las épocas doradas de la arquitectura de la ciudad, aunque su nombre cayera mucho tiempo en el olvido.

Guastavino, los españoles que pusieron techo a Nueva York
Escalera en espiral de San Juan el Divino
 



Un gran número de los edificios icónicos de la ciudad llevan la firma de Guastavino y su hijo, también llamado Rafael. Para neoyorquinos y visitantes, es casi imposible escapar de su sombra. Si alguien ha comido media docena de ostras en el Oyster Bar de la estación Grand Central, o un chuletón en Wolfsgang, el restaurante que antes era del Vanderbilt Hotel. Si ha paseado por el zoo del Bronx o por Prospect Park. Si ha ido a un concierto en el célebre Carnegie Hall, o visitado la catedral de San Juan el Divino. O si un día se ha quedado dormido en la línea 6 de Metro y ha acabado en una estación mágica y fantasma, City Hall, que ahora sólo se usa para cambiar los trenes de dirección. En todos esos lugares habrá estado bajo las bóvedas, arcos o galerías de los Guastavino, a quienes ahora el Museo de la Ciudad de Nueva York rinde homenaje con la exposición «Palacios para el pueblo: Guastavino y el arte del alicatado».

Tras el sueño americano

Guastavino padre llegó a Nueva York con la ambición de encontrar las grandes oportunidades que no había en España. No era joven (39 años) y apenas hablaba inglés, pero en Barcelona tenía una carrera consolidada, y había firmado obras sensacionales como la fábrica textil Batlló o el Teatro La Massa, en Vilassar de Dalt. Ya conocía EE.UU., donde participó con gran éxito en la Exposición del Centenario de Filadelfia, en 1876, explicando las bondades de la bóveda tabicada española, un sistema de construcción muy popular en el que se utilizan capas de ladrillos finos para construir estructuras muy ligeras, pero de gran resistencia.

Guastavino, los españoles que pusieron techo a Nueva York
Zoo en el Bronx


Quizá también se mezclaron asuntos personales -tras varias infidelidades, su mujer se marchó a Argentina con sus otros dos hijos-, pero Guastavino pudo intuir que Nueva York era el caldo de cultivo perfecto para un arquitecto como él. La fiebre constructora de la ciudad -que aún no ha parado- sólo comenzaba; entonces, la construcción más alta, cuando los Guastavino bajaron del barco, eran los arcos del puente de Brooklyn, todavía en construcción. Y, con el recuerdo muy fresco del gran incendio de Chicago de 1871, la resistencia al fuego de las bóvedas tabicadas sería su gran herramienta de marketing. También contribuyó el triunfo del estilo «Beaux-Arts» en el que el ladrillo y la baldosa alicatada encajaban a la perfección.

La intención de Guastavino padre era establecerse como arquitecto. Firmó algunos proyectos que pasaron sin pena ni gloria, hasta que logró su entrada triunfal de la mano del estudio de arquitectura más importante de la época, McKim, Mead & White. Guastavino ofreció construir la bóveda de la Biblioteca Pública de Boston con su técnica y sin coste para McKim. La obra le sirvió para publicitar sus habilidades y le empezaron a llover los encargos, sobre todo de estudios de arquitectos, para que ejecutaran sus bóvedas y techos. Guastavino mudó de arquitecto a constructor y, junto con su hijo, que desde la adolescencia colaboró en la empresa, desarrollaron la Guastavino Fireproof Construction Company.

Llegaron a tener doce oficinas en todo el país, fundaron su propia fábrica de ladrillos y baldosas para poder atender la demanda y registraron patentes sobre métodos de construcción y materiales. La muerte de Guastavino padre en 1908 no frenó a la compañía. Con Rafael Guastavino Jr. al frente llegarían algunos de los proyectos más espectaculares y una actividad frenética: en 2010 la compañía trabajaba en un centenar de obras a lo largo de la costa Oeste.

Los Guastavino se convirtieron en los constructores favoritos de los mejores arquitectos de la época. No sólo McKim, también Gilbert o Morris Hunt, contaron con ellos. «Guastavino here» (Aquí Gustavino), sin más indicaciones, se puede leer en los planos de los arquitectos, lo que demuestra la confianza en su ejecución. 

Guastavino, los españoles que pusieron techo a Nueva York
Escalera de la Univ. de Columbia




Se sabe que los Guastavino participaron en cerca de mil obras en EE.UU., 250 en Nueva York, entre ellas joyas como la estación de Metro de City Hall, bautizada como «la catedral subterránea», o la inmensa cúpula de San Juan el Divino, cuya construcción reunía a curiosos venidos de toda la ciudad: los albañiles trabajaban sobre los ladrillos colocados el día anterior. Ejecutaron infinidad de edificios públicos, pabellones universitarios, iglesias, sinagogas o residencias para los Rockefeller, Astor o Vanderbilt. Algunas de sus mejores obras, como la añorada Pennsilvania Station y un par de galerías del Metropolitan, fueron destruidas. Muchas más están por descubrir. En Nueva York, cualquier visitante puede cazar un Guastavino desconocido. Sólo hay que mirar al techo.

Rescate del olvido

lunes, 7 de abril de 2014

MoraBanc compra la Casa Vicens de Gaudí para abrirla al público

BARCELONA, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
 BANCO ANDORRANO
MoraBanc ha comprado a la familia Herrero-Jover la Casa Vicens de Barcelona, obra del arquitecto Antoni Gaudí, con la intención de restaurarla y convertirla en una casa-museo abierta al público en 2016.

Así lo ha informado este lunes la entidad financiera andorrana en un comunicado.

El banco, que ha adquirido el edificio barcelonés mediante su sociedad de inversión de capital variable (Sicav) Amura Capital, prevé iniciar las obras en un plazo de entre seis y ocho meses, y se prevé que el proyecto completo de remodelación se habrá terminado en unos dos años.

La Casa Vicens, que había sido propiedad de la familia Herrero desde 1899 y había tenido un uso privado, fue declarada monumento histórico-artístico en 1969 por el Estado español y patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2005.

Tal y como prevé la normativa relativa a la remodelación de edificios que representan un activo histórico y artístico, MoraBanc está trabajando en colaboración con las administraciones públicas, aunque el conjunto de intervenciones no recibirá ninguna ayuda pública.

El banco ha señalado que está en proceso de evaluar las propuestas de varios operadores de este tipo de equipamientos culturales para identificar al futuro operador del museo, así como contratar a un jefe de museografía que valide que el contenido cultural y artístico sea "de la más alta calidad y siga fielmente la obra original del arquitecto".

Amura Capital ha considerado que la Casa Vicens es un activo singular y estratégico que "encaja con la filosofía y los objetivos de exclusividad y de retorno que la entidad ofrece a sus clientes de banca privada".
 

jueves, 3 de abril de 2014

Monasterios y obras de Gaudí en un recorrido de 3,5 km del Tren del Cemento del Grupo FGC


 OUTDOOR ACTUAL
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VIAJES - TREKKING  03-04-2014

EL AÑO PASADO LO VISITARON 20.000 PERSONAS





 
El Tren del Cemento, que esta año conmemora el centenario del primer servicio público con viajeros, es una línea histórica que unía la antigua fábrica de cemento Asland de Castellar de n'Hug con Guardiola de Berguedà, desde donde salía la línea del ferrocarril de vía estrecha hacia Berga y Manresa.

El Tren del Cemento tiene un recorrido de 3,5 km y un trayecto que dura aproximadamente 20 minutos, realizado por una locomotora diesel con cuatro coches que tienen una capacidad total de 100 personas.
Este servicio turístico comenzará a rodar con la llegada de la primavera y hasta el otoño, pero sólo estará abierto al público los fines de semana excepto en temporada alta de Semana Santa y del 14 de julio al 7 de septiembre que abrirá cada día.

Los días laborables del resto de temporada el tren está a disposición de grupos y escuelas bajo petición. Los grupos disponen de tarifas de descuento y hay dos posibilidades: hacer todo el recorrido tanto de ida como de vuelta en tren o combinando el Tren del Cemento con un autocar (horarios aquí).
Las estaciones del Tren del Cemento

El Tren del Cemento sólo hace 4 paradas en los 3,5 km de recorrido. La primera es en la antigua estación de la Pobla de Lillet . Aquí comienza el recorrido y se puede visitar la exposición "Ferrocarriles secundarios, industriales y turísticos en el valle del Llobregat".

En esta muestra se encuentran los elementos más representativos de la época de los ferrocarriles y de los trenes mineros e industriales del valle.
En la Pobla Centro hay diferentes atractivos para visitar como el Puente Viejo, el más antiguo que cruza el río Llobregat, el núcleo antiguo, la iglesia de Santa Maria de Lillet, el monasterio románico de Santa Maria de Lillet construido en el siglo IX, el castillo de Lillet, la rotonda de San Miquel y la Sierra de Catllaràs donde se encuentra el Santuario de Falgars.

La tercera parada del Tren del Cemento es los Jardines de Ca l'Artigas, diseñados por Antoni Gaudí a principios del siglo XX y que son de tipo naturalista con piedras, agua y vegetación. El arquitecto los creó como muestra de agradecimiento por la hospitalidad de la familia Artigas mientras construía el Xalet de Catllaràs en la Pobla. La glorieta, el puente de los arcos, la cascada, la gruta, las figuras del bestiario y el rumor del agua acompañan el paseo en medio de la naturaleza decorada.

La última parada del tren es el Museo de Cemento que antiguamente era una fábrica de cemento Asland situada en el paraje del Clot del Moro, en el municipio de Castellar de n'Hug. El edificio es modernista, con bóvedas catalanas y estructuras de hierro forjado. En esta parada, se encuentra el establecimiento "La Cantina" que ofrece servicios de restauración.

El año pasado el Tren del Cemento registró 19.869 visitantes un 15.69% de incremento de visitantes respecto la temporada anterior.

martes, 11 de marzo de 2014

La Seu conmemorará los cien años de la reforma de Gaudí

Diari de Mallorca 

El Capítulo de la Catedral ha presentado los actos del centenario del obispo Campins y del arquitecto Antoni Gaudí

10.03.2014 | 19:05
La Seu conmemorará los cien años de la reforma de Gaudí
La Catedral de Mallorca se volcará este año y el próximo con dos de sus personajes "geniales", el obispo Campins y Antoni Gaudí, con ocasión de la celebración en 2015 de los cien años del fin de la novedosa reforma que ideó y llevó a la práctica en el templo mallorquín el arquitecto catalán autor de la Sagrada Familia.
El Capítulo de la Catedral ha presentado hoy junto al altar mayor del majestuoso edificio gótico los objetivos y numerosas actividades del "Año Campins-Gaudí (2014-2015)", que pretende reconocer el impulso reformador del obispo mallorquín Campins y dar a conocer a Gaudí como figura espiritual cristiana.

En 1915 Gaudí acabó su reforma de la Seu y el 23 de febrero de ese año murió el gran defensor e impulsor de este proyecto, el prelado Pere-Joan Campins, por lo que el Capítulo de la Catedral ha organizado numerosas actividades, desde conciertos, exposiciones, publicaciones, visitas guiadas, un documental y hasta ejercicios espirituales con la temática del simbolismo de Gaudí.

Todos estos actos se pueden seguir en el portal "Gaudí" del Obispado de Mallorca, si bien hoy han presentado las actividades mosén Joan Bauzà, decano de la Seu; mosén Joan Bestard, canónigo de la Seu; y Gabriel Amengual, secretario del Capítulo Catedral.

Bauzà ha explicado que los objetivos de esta gran celebración son reconocer el impulso reformador de Campins, dar a conocer que la inspiración de la reforma que emprendió el obispo fue litúrgica, adelantándose medio siglo al Concilio Vaticano II, acercarse a la profunda espiritualidad de Gaudí y conseguir que el arquitecto catalán también sea conocido por su trabajo en la Catedral de Mallorca.
Las conferencias previstas arrancan esta semana con la que impartirá Armand Puig, decano de la Facultad de Teología de Cataluña, que tratará sobre "El simbolismo de Gaudí en la Sagrada Familia y en la Seu". Será el próximo miércoles a las 20.00 horas en la Capella Real de la catedral.

En octubre habrá un concierto de órgano con ocasión del Festival Internacional de Órgano de Mallorca, así como otro de música mallorquina coetánea del obispo Campins. Además, se estrenará una cantata compuesta para la ocasión por mosén Diego León.

En junio tendrán lugar las XXXIV Jornadas Nacionales de Patrimonio Cultural de la Iglesia que este año se presentan con el título "La Catedral de hoy para el Futuro, entre la conservación y la innovación".

El Museo Diocesano acogerá la exposición temporal "Gaudí", también está prevista otra de fotografías sobre cómo era la catedral antes y después de la reforma y una tercera de vistas de Palma desde la Seu.

Entre otras publicaciones se editarán un díptico sobre "Itinerario Gaudí en la Seu de Mallorca", dos biografías sobre Campins y Gaudí y una colección de "Patrimonio" sobre las restauraciones en la catedral.

En mayo y octubre habrá visitas guiadas para explicar la reforma in situ, las parroquias de Mallorca organizarán recorridos por la Seu, se celebrará una diada infantil de dibujo para difundir entre los pequeños el "genio" del artista y se editará un documental sobre el trabajo conjunto del tándem Campins-Gaudí.

Del 8 al 10 de abril el canónigo Llorenç Tous predicará unos ejercicios espirituales sobre la temática del simbolismo de Gaudí, el 19 de junio se celebrará una misa conventual de aniversario de Antoni Gaudí y el 22 de febrero del año próximo el obispo de Mallorca, Javier Salinas, presidirá una misa pontifical con ocasión del centenario de la muerte del obispo Campins.

A finales del siglo XIX, el prelado mallorquín viajó a Roma y a ciudades de Italia y Francia para observar las "radicales restauraciones" que se estaban realizando en las iglesias en pro de un nuevo movimiento litúrgico que postulaba la participación del pueblo de Dios en la celebración de la eucaristía.

"Seguramente", ha señalado Bestard, Campins se fijó en la genialidad de la obra de Gaudí, con quien se entrevistó en Barcelona.

En marzo de 1902, el arquitecto catalán llegó a la isla para iniciar una restauración que se alargó 13 años y que los fieles y turistas disfrutan desde entonces.

jueves, 6 de marzo de 2014

El Museo del Modernismo amplia fondos con piezas de Gaudí, Casas y Homar

Unos diseños para la terraza de La Pedrera, un dibujo de temática automovilista o un dormitorio son algunas de las adquisiciones más destacadas 

 

 

 

Uns dissenys d'Antoni Gaudí per a la terrassa de La Pedrera, un dibuix de Ramon Casas amb una automobilista o un dormitori de l'ebenista Gaspar Homar són alguns dels elements que s'han incorporat a la col·lecció permanent del Museu del Modernisme Català, a Barcelona, donats a conèixer ahir.
Coincidint amb el quart aniversari d'aquesta institució privada, que va néixer amb l'objectiu de mostrar la col·lecció que Fernando Pinós i María Guirao van crear al llarg de quatre dècades, els seus màxims responsables, Gema Losa i Gabriel Pinós, van explicar ahir els diferents canvis duts
Barcelona | 04/03/2014  La Vanguardia

(EFE).- Unos diseños de Antoni Gaudí para la terraza de La Pedrera, un dibujo de Ramon Casas con una automovilista o un dormitorio del ebanista Gaspar Homar son algunos de los elementos que se han incorporado a la colección permanente del Museo del Modernismo Catalán, dados a conocer este martes.

Coincidiendo con el cuarto aniversario de esta institución privada, que nació con el objetivo de mostrar la colección que Fernando Pinós y María Guirao crearon a lo largo de cuatro décadas, sus máximos responsables, Gema Losa y Gabriel Pinós, han explicado los diferentes cambios llevados a cabo y las nuevas adquisiciones. Además de las obras de Gaudí, Casas y Homar, a partir de ahora también se exhiben trabajos de Eusebi Arnau, Miquel Blay, Lluís Graner o Domènec Sugrañes, todos ellos considerados grandes artistas del modernismo catalán.

Losa ha comentado que en los últimos meses han adquirido unas 25 piezas nuevas, desde esculturas a varios lienzos, de las que el público podrá conocer unas 18 en el inmueble modernista de la calle Balmes, proyectado por el arquitecto Enric Sagnier.

Sobre las piezas de Gaudí, Gabriel Pinós ha indicado que se trata de unos modelos de cajas de ventilación y de chimeneas de la terraza de la Pedrera, que pertenecen a dos diseños, realizados en bronce en 1909 y que forman parte de una serie original de edición limitada.

Aunque todas las obras tienen su importancia, Pinós se ha mostrado especialmente satisfecho de poder mostrar un dormitorio de Domènec Sugrañes que el arquitecto, discípulo de Gaudí, diseñó con motivo de su matrimonio con Xaviera de Franc en 1909 como regalo de boda.

Por otra parte, se ha detenido en el retrato de los hermanos Guarino Mulleras, una de las familias burguesas más importantes de la Barcelona de entresiglos, a cargo de Eusebi Arnau, y ante un pie de escalera, de madera de caoba, alegoría de la maternidad, que se encontraba en la derribada Casa Trinxet, del mismo autor.

De Lluís Graner, introductor del cinematógrafo en la península, el Museo ha adquirido una gran marina del Puerto de Barcelona, mientras que de Ricard Urgell cuenta ahora con el cuadro "Verbena de San Juan". El cofre "Elisa", con un pirograbado aplicado a la piel con este nombre, y un curioso "polífono", un aparato de música antecesor del tocadiscos, son otros de los objetos que se muestran en la colección permanente del centro.

En una de las salas, además, se exhibe una voluminosa "Piedad" de Venanci Vallmitjana, que contrasta por su tamaño con "Margheritina", una delicada escultura de Miquel Blay, destinada a la decoración del interior de una vivienda.

Repunte de visitantes
Durante la presentación de la nueva colección permanente, Losa y Pinós han desvelado que durante el año pasado un total de 17.540 personas pasaron por el centro, un 30% más que en 2012, y que para este año esperan duplicar estas cifras. De estos visitantes, un 55% eran extranjeros y el 45% restante fueron españoles, de los que un 29% vinieron de diferentes puntos de Catalunya.

Para los próximos meses, está previsto que se modifique la web para que sea "más dinámica y contenga más información" que actualmente y se está preparando una exposición en torno a la mujer, "la gran desconocida del Modernismo".

miércoles, 26 de febrero de 2014

El Govern crea el Consell per al foment i la difusió de l'obra de Gaudí

Diari de Tarragona

El Govern crea el Consell per al foment i la difusió de l'obra de Gaudí

Estarà presidit pel conseller de Cultura i en formaran part els propietaris de les obres de titularitat pública, privada i experts

Publicado: 18/02/2014
ACN
El Govern de la Generalitat ha acordat la creació del Consell per al foment i la difusió de l'obra de Gaudí. Aquest òrgan consultiu neix amb la voluntat d'impulsar, fomentar i difondre el coneixement de l'obra de Gaudí i per possibilitar l'intercanvi d'informació sobre les diverses actuacions entorn d'aquesta obra. El Consell està presidit pel conseller de Cultura i en formen part els propietaris de les obres de Gaudí de titularitat privada, representants de les obres de titularitat pública, experts amb un coneixement reconegut en la obra de Gaudí i responsables del Govern de la Generalitat. Entre les tasques que té encomanades, el Consell estudiarà la constitució d'una xarxa dels diversos edificis creats per Gaudí a Catalunya, facilitant-ne l'estudi, la possibilitat de visitar-los i el foment de la recerca sobre l'obra de l'arquitecte, sobre la qual en vetllarà per tal que continuï sent un patrimoni Catalunya referent d'un estil arquitectònic únic i singular.

Els orígens d'aquest òrgan estan en la Declaració de Mataró, signada el 23 de novembre de 2013 per part de propietaris de les principals obres d'Antoni Gaudí i diversos representants d'entitats i institucions que treballen per preservar la seva obra.

Edificis a Catalunya

A Catalunya estan declarats com a béns culturals d'interès nacional, en la categoria de monuments històrics, un total de 13 edificis de Gaudí, reconeguts al Decret 1794/1969, de 24 de juliol. Així mateix, l'obra de Gaudí va ser inclosa a la Llista del Patrimoni Mundial de la UNESCO en la Resolució del Comitè reunit l'any 1984. Aquesta Resolució incloïa el Parc Güell, la Casa Milà i el Palau Güell. L'any 2005 l'obra de Gaudí es va ampliar i es van incloure a la Llista del Patrimoni Mundial la Façana del Naixement i la Cripta de la Sagrada Família, la Casa Vicens, la Casa Batlló i la Cripta de la Colònia Güell.

La composició del Consell per al foment i la difusió de l'obra de Gaudí serà Eugènia Garcia Puig (Cripta de la Colònia Güell), Malú Piedrabuena Ruiz-Tagle (Casa Batlló), Tarek Masri Costejà (Casa Vicens), Maria Carmen Perella Cosconera (Palau Güell), Ignasi Armengol Villà (Parc Güell), Santiago Llensa Boyer (Casa Calvet), M. José Monserrat Mesanza (Col·legi Teresià), Lourdes Cirlot Valenzuela (Pavellons de la Finca Güell), Anna Mollet Guilera (Torre Bellesguard), Marta Plasencia Reyes (Portal i Tanca Finca Miralles), Joan Mora i Bosch (Nau Gaudí de Mataró), Marta Lacambra Puig (Casa Milà) i Xavier Miralles Mas (Temple de la Sagrada Família)

També formaran part del Consell el director general d'Arxius, Biblioteques, Museus i Patrimoni, el subdirector general del Patrimoni Arquitectònic, Arqueològic i Paleontològic, la cap de la Divisió d'Actuacions en Museus i Monuments del Departament de Cultura, el director del Museu Nacional d'Art de Catalunya, l'adjunt al cap de Gabinet de Departament de Territori i Sostenibilitat i els experts que el conseller de Cultura designi per raó del seu reconegut coneixement en l'obra d'Antoni Gaudí.

Los atractivos de Gaudí se recopilarán en un portal web

Mataró activa el Consell para el fomento y la difusión de la obra de Gaudí para proyectar el universo del artista

Mataró - Maresme | 25/02/2014 

Los atractivos de Gaudí se recopilarán en un portal web 


Propietarios públicos y privados de las obras de Gaudí, en Mataró 
Mataró.- El considerado kilómetro cero de la obra de Antoni Gaudí, la nave fabril que diseñó el genial arquitecto para una cooperativa obrera, ha sido el escenario de la primera reunión del Consell para el Fomento y la Difusión de la obra gaudiniana. El conseller de Cultura, Ferran Mascarell, que presidió la primera sesión, dio a conocer los primeros proyectos que se impulsarán en conjunto, tales como un portal web dedicado exclusivamente a recopilar los atractivos gaudinianos en Catalunya.
La difusión del legado de Antoni Gaudí quedará recogido en una página web desde la que el usuario podrá acceder a todas las rutas. Según Ferran Mascarell, se trata de "un espacio de difusión que recogerá todos los atractivos, desde la Nau Gaudí de Mataró, el km.0 hasta la Cripta en Santa Coloma de Cervelló".
Entre las acciones previstas, el Consell estudiará la creación de una red de los edificios creados por Gaudó en Catalunya, facilitando su estudio, la posibilidad de visitarlos y el fomento de la investigación sobre la obra del arquitecto, sobre la que se garantizará que se mantenga como patrimonio de Catalunya y referente mundial de un estilo arquitectónico singular.
Expertos y propietarios
El trabajo cooperativo de los propietarios públicos y privados de obras de Gaudí, cuya secretaría técnica tendrá sede en Mataró (Maresme) permtirá una compilación de los procesos de reforma de las obras, disponibles para todos los miembros del selecto grupo de gaudinianos. Uno de los aspectos en los que incidrá el Consell es en la mejora de las formas de exposición de las obras de Gaudí, integrando las nuevas tecnologías y aportando recursos para su conservación.
El Institut Ramon Llull, según Mascarell, será clave para la proyección internacional y la plasmación exterior de uno de los principales atractivos culturales de Catalunya. Para el alcalde de Mataró, Joan Mora, la Nau Gaudí, el kilómetro cero de la ruta turística, será el origen de una nueva explosión promocional del genial arquitecto catalán.
En Catalunya están declarados como Bien Cultural de Interés Nacional, en la categoría de monumentos históricos, un total de 13 edificios de Gaudí. Asimismo, la obra del arquitecto está icluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, que incluye el Parc Güell, la Casa Milà y el Palau Güell.
La composición del Consell lo forman Eugencia Garcia (Cripta Colonia Güell), Malú Piedrabuena (Casa Batlló), Tarek Masri (Casa Vicens), Maria Carmen Perella (Palau Güell), Ignasi Armengol (Parc Güell), Santiago Llensa (Casa Calvet), M. José Monserrat (Col·legi Teresià), Lourdes Cirlo (Pabellones Finca Güell), Anna Mollet (Torre Bellesguard), Marta Plasencia (portal finca Miralles), Joan Mora (Nau Gaudí), Marta Lacambra (Casa Milà) y Xavier Miralles (Sagrada Familia).
Formarán parte del Consell el director general de Arxius, Biblioteques, Museus i Patrimoni, el subdirector general del Patrimoni Arquitectònica, Arqueològic i Paleontològic, la jefe de la División de Actuaciones en Museos y Monumentos del Departament de Cultura, el director del MNAC, el adjunto al jefe de Gabinete del Departament de Territori i Sostenibilitat y los expertos que el conseller de Cultura designe en razón de su reconocido conocimiento de la obra de Gaudí, como Daniel Giralt-Miracle.
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Puede verse esta noticia también en

Se constituye y reune en Mataró el Consejo para el fomento y la difusión de la obra de Gaudí

jueves, 30 de enero de 2014

La casa Vicens de Barcelona se abrirá al público

Una inmobiliaria inglesa ofertaba la casa en el 2007 por 35 millones de euros | El banco es inversor del Hermitage de Barcelona, que podría presentarse en Gràcia

30/01/2014La casa Vicens de Barcelona se abrirá al público

Fachada de la casa Vicens en la calle Carolines de Gràcia 
Roser Vilallonga
Teresa Sesé
Barcelona
Barcelona gana un nuevo Gaudí. La casa Vicens, en la calle de Carolines (Gràcia), se convertirá en una casa museo abierta al público, que se sumará a otros edificios emblemáticos como La Pedrera, la casa Batlló o el Palau Güell, auténticos centros de peregrinación a los que cada año acuden millones de turistas. El edificio, hasta ahora no visitable, puesto que se trata de una vivienda particular que ha ido pasando de padres a hijos desde que en 1899 fuera adquirida por Antonio Jover, abuelo de los actuales propietarios, ha sido comprada por MoraBanc con la voluntad de darle un nuevo uso público. Según han confirmado a este diario fuentes del gran banco andorrano, la operación está prácticamente cerrada y se trabaja ya en la selección de un operador con experiencia en el sector para la gestión de la futura casa-museo. "Nos interesa la marca Barcelona y recuperar un edificio emblemático de la ciudad. Nos hace mucha ilusión poder ofrecer a Barcelona la oportunidad de visitar este edificio que será una oferta cultural y turística de primer orden", resume a La Vanguardia Iván Comerma, de Amura Capital, la sociedad de inversión de MoraBanc, a través de la cual se está realizando la operación, cuyo montante no ha trascendido hasta el momento.

La casa Vicens es propiedad de la familia Herreros Jover y estaba en venta al menos desde el 2007, cuando una inmobiliaria británica puso anuncios en diarios como The Wall Street Journal, Daily Telegraph o The Independent en los que se ofertaba el inmueble a grupos de inversores por 35 millones de euros. Ayer todavía se podía encontrar en internet la página web que la inmobiliaria Atadicion, con sede en Castell d'Aro, dedica de forma monográfica a la venta de casa Vicens, "una obra maestra de renombre mundial, una oportunidad única de poseer una propiedad diseñada por el gran Antoni Gaudí". se puede leer en inglés, ruso, árabe, japonés y chino. Ni una palabra en castellano o en catalán.

La casa Vicens, una joya modernista declarada Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no tiene aún fecha de apertura. MoraBanc es también el primer grupo inversor que mostró interés en formar parte del proyecto de una franquicia del museo Hermitage en Barcelona, lo que hace pensar que la casa Vicens podría ser el espacio emblemático elegido por el museo ruso para realizar la anunciada presentación de sus fondos previa a la inauguración de su sede en el puerto de Barcelona. Desde el banco andorrano argumentan que si bien es cierto que de momento no se contempla la posibilidad de programar exposiciones, tampoco descartan que pueda hacerse en el futuro. Esa respuesta, de momento, tendrá que esperar.

La casa Vicens fue el primer encargo importante de un joven Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926). Le llegó en 1883, sólo cinco años después de que concluyera sus estudios en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona (donde por cierto no destacó especialmente en sus notas). Se trataba de proyectar una villa de veraneo en las afueras de la ciudad, en la calle Carolines de Gràcia, para un cliente singular, el fabricante de baldosas Manuel Vicens i Montaner. Ese mismo año, 1883, recibe el encargo de la casa El Capricho en Comillas y empieza a trabajar en el templo expiatorio de la Sagrada Família, un proyecto que se prolongará durante más de cuarenta años. El de la calle Carolines también le llevó su tiempo. Lo culminó en 1888 e incluía una casa y un jardín. En este último, que rodeaba el edificio, había una cascada y un estanque, pero se perdieron con la venta de una gran parte del terreno. La casa está recubierta de ladrillo y cerámica vidriada en la que aparecen influencias medievales y árabes. Abundan las líneas y los ángulos rectos, tan escasos en la obra posterior del arquitecto, pero es una construcción muy imaginativa y con gran preocupación por los elementos ornamentales. En 1899 la viuda de Manuel Vicens vendió la casa a la familia Jover, que la ha conservado hasta ahora con mimo exquisito.

El nombre de Gaudí es un imán para el turismo, que acude en masa a Barcelona fascinado por unas obras en torno a las cuales cada día florecen más y más negocios, más y más lucrativos. Barcelona es hoy conocida en el mundo como la ciudad de Gaudí y el modernismo. Indesmayables, monumentos como la Sagrada Família (3.233.526 visitantes en el año 2012), la Pedrera (861.583), la casa Batlló (780.466), el Palau Güell (254.609) o el Park Güell (más de ocho millones al año), son iconos que entrados en el siglo XXI ejercen su poder de atracción sobre centenares de miles de turistas hasta el punto de que el legado gaudiniano, durante tanto tiempo denostado, se convertido en un poderoso motor económico para la ciudad. El pasado noviembre los once propietarios de edificios del arquitecto firmaron la Declaración de Mataró para proteger y difundir su obra.
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Muy interesante tu nota Teresa Sesé, solo una cuestión el Sr Manuel Vicens no era fabricante de cerámicas sino que era agente de bolsa y cambios.
Un cordial saludo

lunes, 20 de enero de 2014

El modernismo sale caro

El precio de la entrada a las obras de Gaudí y de Domènech i Montaner oscila entre 7 y 21,50 euros

El tíquet de la Casa Batlló y La Pedrera supera al de la Alhambra, la Torre Eiffel y el Coliseo de Roma


19 enero 2014

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CRISTINA SAVALL
BARCELONA
Domingo, 19 de enero del 2014
 
Las visitas más caras a edificios modernistas abiertos al público sitúan su epicentro en el paseo de Gràcia. En un centenar de metros, la avenida barcelonesa congrega a La Pedrera y a la Casa Batlló (ambas de Antoni Gaudí y declaradas Patrimonio de la Humanidad), la Casa Lleó i Morera de Lluís Domènech i Montaner, que a partir de mañana entra en el circuito turístico, y la Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch, que inaugurará su etapa museística esta primavera tras largos meses de obras de remodelación arquitectónica.

Todas ellas están en manos privadas y no reciben subvenciones de las instituciones públicas, pero la elevada inversión para reformarlas y adecuarlas a las exigencias de los visitantes ha resultado rentable. Las entradas se pagan a precio de oro y aún así es habitual ver colas de turistas en la calle de las marcas internacionales de lujo.

El tíquet más caro alcanza los 21,50 euros, que es lo que cuesta el acceso a la Casa Batlló, una cantidad bastante superior a los 14,30 euros que abona un adulto por recorrer La Alhambra de Granada en visita diurna, inclusive la Alcazaba, el Palacio de Carlos V, los palacios Nazaríes, los palacios y jardines del Generalife y el baño de la mezquita.

MÁS QUE WESTMISTER / La Casa Batlló supera, incluso, la tarifa de la Torre Eiffel (15 euros con ascensor hasta la cima), la de la Torre de Pisa (18), la del Palacio Ducal de Venecia (16), la del Coliseo de Roma (12) y la del Palacio de Westmister, que acoge al Parlamento del Reino Unido. La entrada del palacio que alberga la torre del mítico reloj Big Ben cuesta 16,50 libras (unos 20 euros), pero por razones de seguridad solo se puede acceser el sábado y por vacaciones.

La remodelación del edificio que Josep Batlló encargó a Gaudí en 1904 es de los recintos más caros de Europa, pero aún lo supera la Torre de Londres, también Patrimonio de la Humanidad, cuyo tíquet cuesta 21,45 libras (26€). La fortaleza que desde el siglo XI se asienta sobre el río Támesis cobija las Joyas de la Corona Británica, su gancho turístico.

Júniors (7-18 años), séniors (+65) y estudiantes con carnet tienen descuentos al entrar a la Casa Batlló por lo que pagan 18,50 euros. Para los niños menores de 7 años el acceso es gratuíto. Gary Gautier, responsable de gestión y organización de la Casa Batlló, explica que la apuesta de su empresa es la excelencia. «El visitante sale enamorado de la casa. Para ello es primordial invertir en el mantenimiento y en la restauración. Contamos con un equipo de ocho personas dedicadas en exclusiva a ello, que a su vez subcontratan a especialistas», señala Gautier.

Nunca se quedan con los brazos cruzados. «A pesar de estar bendecidos por Gaudí siempre buscamos superar la calidad de la visita», agrega. La última incorporación son unas videoguías que mezclan la realidad aumentada con elementos virtuales. «A través de ellas podemos ver cómo era la vida de la familia Batlló en ese edificio a principios del siglo XX», asegura el responsable de gestión, 
convencido de que lo que hace única a la Casa Batlló es la buena relación que mantuvo el propietario con el arquitecto. «Gaudí dispuso de total libertad».

DESCUENTOS / El acceso a la Casa Milà, conocida como La Pedrera, en la esquina de Provença con paseo de Gràcia, sale por 16,50 euros. La fachada se encuentra en proceso de rehabilitación por lo que a partir de febrero estará todo el 2014 cubierta por una lona. Ello no impedirá que continúen las visitas, que resultan más baratas a los discapacitados y a los estudiantes (14,85), a los niños entre 7 y 12 años (8,25) y gratis para los menores de 6 años. En el ránking de precios del modernismo barcelonés le sigue de cerca la Torre Bellesguard, que desde el año pasado organiza visitas diarias a 16 euros.

Montserrat Xixons, directora de comunicación de la Fundació Catalunya-La Pedrera, argumenta que ya en el tíquet de la entrada a la Casa Milà se informa al visitante de que el dinero del importe se destina a mantener, cuidar y rehabilitar el edificio y a impulsar los proyectos sociales de la fundación, que se extiende a equipamientos culturales y medioambientales como Món Sant Benet, Món Natura Pirineus y Món Natura Delta. «Es el único centro de Catalunya que, además de mostrar el edificio, cuenta con un espacio para explicar los pormenores de la arquitectura de Gaudí», afirma Xixons, que también destaca las exposiciones y las actividades educativas que se impulsan desde La Pedrera.

El turismo y las donaciones devienen fuente fundamental de la financiación de la basílica de la Sagrada Família. Con el incremento económico aportado por el turismo, las obras avanzan a buen ritmo. En el 2012, pagaron la entrada 3.233.526 personas, un 1% más --un aumento de 31.190-- que en el año anterior. La visita al templo y a las torres cuesta 19,30 euros. Las personas en paro tienen una entrada gratuita cada miércoles.

MÁS ACCESIBLES / El tíquet del Park Güell es el más barato de la arquitectura de Gaudí, aunque fue gratuito hasta el año pasado. El peaje provocó una gran protesta ciudadana. Las entradas cuestan 7 euros (lo mismo que la visita a Colònia Güell, en Santa Coloma de Cervelló). Hay excepciones de 4,90 euros, en caso de tratarse de jubilados, de niños de 7 a 12 años o de personas discapacitadas más acompañante. El acceso se limita a 400 entradas cada 30 minutos. Por ello se recomienda la compra anticipada.

La entrada al Palau Güell, de la calle de Nou de la Rambla, 3, es la más accesible de la arquitectura gaudiniana en el centro de Barcelona. Solo cuesta 12 euros. Es una de los pocas joyas modernistas que no está en manos privadas, ya que es propiedad de la Diputació de Barcelona. Ello propicia que la entrada sea más barata, ya que la rehabilitación del inmueble fue costeada desde las arcas públicas.

lunes, 13 de enero de 2014

La Pedrera se lava la cara

Una lona ocultará la fachada del edificio de Gaudí durante el año que durará su restauración


Imagen de la semana pasada de La Pedera con andamio ya instalado. / MASSIMILIANO MINOCRI


En la cresta de la ola de popularidad, el arquitecto Antoni Gaudí y sus edificios viven un momento dulce, inimaginable hace unas décadas cuando uno y otros eran denostados y ridiculizados.

Ahora es considerado un genio que fue capaz de realizar edificios llenos de personalidad que al año visitan millones de personas.

Pero las obras de los genios tampoco se salvan de la acción del paso del tiempo y de la contaminación atmosférica. La Casa Milà, más conocida como la Pedrera, la obra civil más significativa de Gaudí, cumplió el año pasado 100 años en plena forma, pero acusando el paso del tiempo.

Por eso, los actuales dueños del edificio, la Fundación Catalunya-La Pedrera, han comenzado a restaurar su fachada ondulada, en la que será la tercera gran intervención, tras las realizadas en 1988, cuando el edificio fue sometido a una reforma integral y la de 2001, con motivo del Año Gaudí.

En muy pocos días será imposible conseguir una de las fotos más buscadas por los turistas de Barcelona. Un andamio cubrirá por completo la fachada que tiene esta enorme vivienda que se inauguró en 1913. A comienzos de febrero, el andamio se cubrirá con una lona que impedirá verla.

Será entonces cuando comiencen los trabajos de limpieza de la piedra manchada sobre todo por el efecto del agua de lluvia y el hecho de que no haya canales de desagüe; se repararán las fisuras producidas por la alta porosidad de la piedra del Penedès; se eliminarán las sales acumuladas en la superficie y se eliminará el óxido de los forjados de los balcones que también se pintarán.

Los trabajos en los más de 2.600 metros cuadrados de la fachada, tendrán un coste de 750.000 euros (incluyendo la instalación del andamio) y llevan la firma del arquitecto Francesc-Xavier Asarta que participó en la primera restauración integral del edificio. No han sorprendido a nadie, porque en el plan director del edificio está estipulado que cada 10 años se lleva a cabo este tipo de intervenciones en la fachada. Está previsto que duren todo un año.

La Fundación busca patrocinador que ayude a pagar los trabajos. En caso contrario, optarán por una cobertura mimética, que reproduzca la fachada que queda oculta, donde se incorporarán el nombre de las firmas que ayuden en esta costosa operación.

El edificio que Gaudí construyó por encargo de Pere Milà y su mujer, Roser Segimon, a partir de 1905 es una vivienda inclasificable. En realidad, son dos bloques independientes de seis plantas de altura, más un sótano, un desván y la azotea, unidos solo por su parte inferior y articulados alrededor de dos patios interiores, uno circular y otro oval.

Lo que da unidad a este macroedificio es su fachada, uno de los mayores logros del arquitecto. Construida en piedra calcárea, aunque por sus formas ondulantes y sinuosas parece que esté modelada en arcilla, la fachada es un mero revestimiento que no soporta ningún tipo de carga. Por eso, Gaudí pudo abrir 150 enormes ventanas que dan gran luminosidad a las viviendas. Las piedras se sujetan a la estructura metálica mediante unos hierros en forma de T y mortero de cal. Una vez colocadas todas las piedras, Gaudí ordenó a los picapedreros que las retocaran para dejar bien nítidas las aristas, ocasionando que en algunos puntos el hierro de los anclajes aflorara a la superficie, algo que le ha pasado factura con los años, porque acaban oxidados.

A los dueños del edificio les preocupa que la lona haga descender el número de visitantes (1,1 millones en 2013), su gran fuente de ingresos: de los 35 millones de euros de presupuesto de la fundación, 15 provienen de la venta de entradas. Por eso, su mayor esfuerzo, aparte del económico para pagar los trabajos de restauración será el de dar a conocer que las actividades y exposiciones programadas (más de 200 este año) continúan en su interior y que la terraza, el Espai Gaudí, el piso de época y los patios interiores, siguen abiertos.

En diciembre de 2012 la Sastrería Mosella bajó la persiana por última vez en los bajos de la casa Milà (entrada por el paseo de Gràcia), después de 84 años de actividad, al finalizar su contrato de alquiler. Los dueños del edificio, por entonces CatalunyaCaixa, querían destinar el local de 200 metros cuadrados para remodelar los accesos al edificio: por aquí entrarían los miles de turistas que a diario lo visitan, mientras que por la calle Provença entrarían los grupos escolares. Su intención, y así lo explicaron, era acabar con las largas colas que ocupan la calle y disponer de un espacio donde explicar a los visitantes en qué se invierten los 16,5 euros que acababan de pagar para entrar.
Los tiempos han cambiado, CatalunyaCaixa ya no tiene nada que ver con el edificio y la dueña es la Fundación Catalunya-La Pedrera, desde el 1 de enero de 2013.

“Después de seis meses cerrado y ante la necesidad de invertir en obras como la fachada, hemos optado por volver a alquilarlo”, aseguran fuentes de la entidad. Desde finales de septiembre ha abierto sus puertas una nueva tienda de la cadena catalana de artículos del hogar Casa Viva. Ahora, en vez de trajes, los turistas pueden comprar productos como aceite, vino, dulces y chocolates, además de complementos, no podía ser de otra forma, con la marca Barcelona.

martes, 7 de enero de 2014

Al rescate de Gaudí

Barcelona acogerá en octubre el primer congreso internacional sobre el arquitecto

EL PAIS

La Cripta de la Colonia Güell, uno de los siete edificios de Gaudí que gozan del reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad. / marcel.li saenz



Autor que arrastra a millones de turistas cada año, Antoni Gaudí, el arquitecto catalán más famoso y universal —es el único que tiene siete de sus edificios declarados Patrimonio de la Humanidad— vive la paradoja de ser un autor de masas que genera pingües beneficios a todos los dueños de uno de sus edificios pero, a la vez, es un gran desconocido dentro del mundo académico: sus obras no son objeto de estudio generalizado en la universidad, no se escriben tesis sobre Gaudí; son pocas las monografías que se publican sobre sus edificios y el arquitecto no ha sido objeto de ningún congreso internacional que avance en el conocimiento de su obra.
La culpa la ha tenido el menosprecio que durante décadas ha despertado él y su obra y el hecho de que se da por hecho la afirmación generalizada de que toda su documentación desapareció en el incendio de su taller de la Sagrada Familia, al inicio de la Guerra Civil, en 1936.
Para acabar con esta situación The Gaudí Research Institute, una entidad de estudio centrada en el arquitecto creada en Barcelona hace seis meses y la Universidad de Barcelona —en la que obtuvo su título de arquitecto en 1878— promueven el primer congreso internacional sobre el autor que se celebrará en Barcelona entre los días 6 y 10 de octubre.


Una de las pocas fotografías que se conservan de Gaudí.


El medio centenar de autoridades en la materia que ya han confirmado su participación presentarán el trabajo, inédito, de su investigación de décadas sobre el genio, algo que permitirá avanzar en el conocimiento científico de su obra más allá de los tópicos que la envuelven. Se trata, según se explicó el pasado viernes, tras la reunión del comité científico internacional, de conocer y reivindicar sus métodos de trabajo, sus diseños avanzados, sus conocimientos de ingeniería, el control total de la luz y el color y la gestión de su trabajo, entre otros muchos aspectos de este autor total. También, conocer la vigencia actual de Gaudí en la arquitectura, que algún miembro del comité científico no dudó en comparar con Miguel Ángel o Leonardo.

Este primer encuentro, que tendrá como eje temático la Cripta de la colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló, el lugar donde comenzó a modelar su revolucionario método de trabajo y creación de nuevas formas, también servirá para conocer y poner a disposición de estudiosos e investigadores una documentación copiosa: casi 6.000 documentos, objetos del artista y su equipo y herramientas relacionadas con la construcción de la cripta y más de 400 cajas (20 toneladas) con documentos inéditos propiedad de The Gaudí Research Institute tras cedérselos Joan Bassegoda, biógrafo y responsable de la cátedra Gaudí hasta su fallecimiento en 2012.

Autor de masas, sus edificios no se estudian en la universidad

La vicerrectora de Relaciones Instituciones y Cultura de la UB, Lourdes Cirlot, aseguró que su universidad creará un centro permanente de estudio de la obra de Gaudí y que se están digitalizando los 6.000 documentos y objetos con el fin de que todo el mundo pueda consultarlos. “No todo lo que se ha dicho y publicado sobre Gaudí es cierto. Con el conocimiento de esta documentación su obra, sin duda, habrá que reinterpretarla”, aseguró.

El congreso y la nueva documentación también ha de servir para avanzar en el conocimiento de la personalidad de Gaudí. Siempre se ha enfatizado su carácter religioso y cómo sus creencias impregnan toda su obra. De hecho, desde 1992 la Asociación Probeatificación de Gaudí se ha volcado en la tarea de conseguir que el arquitecto sea Venerable en 2016, coincidiendo con los 90 años de su muerte.
Pero el resto de su personalidad sigue envuelta en un halo de misterio. Como sus ideas políticas. Según Manuel Medarde, uno de los impulsores del The Gaudi Research Institute, junto a Marià Marín y Pere Jordi Figuerola, “Gaudí era abiertamente independentista”, pero su pensamiento “ha sido manipulado y ocultado”. Según el experto, el caso más “insultante” es el del desaparecido Joan Bassegoda, principal orientador de los estudios sobre Gaudí, que “suprimió deliberadamente el grueso del pensamiento del arquitecto en sus escritos”.

“Era independentista. El Gaudí político ha sido ocultado”, asegura Medarde

El Primer Congreso Mundial será el inicio de una serie de seis, que se organizarán cada dos años, hasta 2026. En 2016 se hablará del Gaudí más desconocido centrando los trabajos en Bellesguard y en el Colegio de las Teresianas. En 2018 se analizará “el creador de sueños”, abordando proyectos tan polémicos como el rascacielos de Nueva York, que la mayoría de especialistas aseguran que es una invención posterior, el proyecto de Tánger, el Palacio de Astorga y la Casa Comillas. En 2020 las protagonistas serán la Casa Vicens y la Casa Calvet; mientras que el parque y el Palau Güell serán objeto de análisis en 2022, dejando paso en 2024 a sus dos viviendas más destacadas: la Casa Batlló y la Casa Milà. El último se centrará en la Sagrada Familia coincidiendo con su finalización en 2026 y el centenario del fallecimiento de Gaudí.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Barcelona propone ocho maneras de acabar la Sagrada Familia

Las propuestas del Ayuntamiento van desde dejar el edificio como está hasta el derribo de dos manzanas del Eixample para urbanizar el entorno

Vida  23/12/2013
Barcelona propone ocho maneras de acabar la Sagrada Familia
Vista aérea de la Sagrada Familia este mes de junio La Vanguardia
Silvia Angulo Barcelona | Sigue a este autor
Óscar Muñoz Barcelona | Sigue a este autor en Twitter

La Sagrada Família es mucho más que un edificio. Su imponente y siempre sorprendente figura se proyecta en el exterior. Por ello es clave cómo se ve a cierta distancia. Además, queda por construir la que será su fachada principal, la de la Gloria, y que, según el proyecto arquitectónico, estará sobre la calle Mallorca, que quedará cubierta por una gran plaza, y precisará de una escalinata de acceso justo donde ahora hay varios bloques de viviendas. Con todos estos ingredientes, cómo se ordena urbanísticamente el entorno de la más famosa de las obras de Gaudí ha sido -y es- un controvertido asunto encallado desde hace décadas que el alcalde, Xavier Trias, quiere resolver definitivamente.

Un estudio encargado por el Ayuntamiento, al que ha tenido acceso La Vanguardia, plantea ocho soluciones, con distintas variantes, a este asunto enquistado. Las propuestas van desde dejar las cosas como están, con lo que las preocupaciones de los vecinos hoy afectados pasarían a mejor vida; abrir una amplia avenida que conduzca desde la fachada principal hasta la Diagonal, tal y como se prevé en el vigente Plan General Metropolitano (PGM) y que permitiría hacer un gran aparcamiento subterráneo y abrir una área comercial vinculada al monumento; hasta recuperar la idea original de plaza estrellada con el templo en el centro que ideó Gaudí y que asegura las mejores vistas posibles del conjunto desde cualquier ángulo.



El interés de Trias por la futura entrada monumental a la Sagrada Família, una actuación que, además de ser vital para dar al conjunto el realce que merece, podría resolver el problema de los autocares turísticos y generar nueva actividad comercial, no es nuevo. Al poco de tomar posesión como alcalde, en el 2011, manifestó su voluntad de sentar las bases de la intervención antes de que acabe el presente mandato, en el 2015. Hace dos semanas, el alcalde volvió a decir que sería bueno tomar una decisión cuanto antes pero la dejó en manos del patronato del templo.

En todo caso, según ha repetido varias veces el propio Trias, es imprescindible que el Ayuntamiento, el patronato y los vecinos afectados pacten las condiciones y que la junta constructora asuma el coste económico de la operación. "El templo sabe que estamos abiertos a colaborar y a buscar soluciones", manifestó en sus últimas declaraciones al respecto el alcalde. Esta predisposición parece que no son sólo palabras. El área municipal de Hábitat Urbano encargó a finales del año pasado un informe independiente que aporte luz y perspectiva sobre el asunto. El trabajo, elaborado por el Estudi Massip-Bosch Arquitectes, ha costado 18.000 euros.



En este documento hay ocho dibujos (véanse sus reproducciones en el gráfico superior). Uno es el que fija el planeamiento vigente. Frente a la fachada de la Glòria, la que dará a la calle Mallorca, nace una franja de 60 metros de ancho, equivalente al del paseo de Gràcia, que llega hasta la calle Aragó. Así, la entrada principal de la basílica podría verse a gran distancia, desde la Diagonal, ya que en este final ya hay un espacio abierto, la plaza Pablo Neruda. Esta solución obliga a derribar dos manzanas edificadas, en las que hay centenares de viviendas, comercios y talleres, además de algunas construcciones abandonadas. El PGM define este espacio como 17/6, que indica que es susceptible de convertirse en zona verde. Esta es la opción en la que trabajan los responsables de las obras de la Sagrada Família y la, al menos hasta ahora, preferida por el Ayuntamiento.

La segunda posibilidad es la más sencilla de todas: dejar las cosas como están; es decir, modificar el PGM para descartar la franja pública antes citada de modo que los edificios construidos quedarían desafectados. Así, las fachadas laterales del Nacimiento y de la Pasión actuarían como las entradas principales de la basílica -así ocurre en la actualidad-, ya que son las que tienen delante sendas plazas que permiten la concentración y acceso de grandes cantidades de visitantes.

Las propuestas 3 y 4 son variantes de la primera. En ambas el nuevo paseo frente a la fachada de la Glòria es más estrecho que en el planeamiento actual. Coincidiría, por un lado, con el pasaje de la Font y, por el otro, mantendría la misma distancia edificable desde Marina, lo que facilitaría la operación. Así, el número de edificios afectados sería menor que en la solución hoy prevista en el PGM. En la propuesta 3, esta franja llegaría hasta Aragó; y en la 4, menos ambiciosa y también menos traumática para los vecinos, hasta València.

La quinta solución descrita en el estudio es con la que trabajaron durante algún tiempo los arquitectos del templo. Tiene más impacto sobre lo que está construido hoy en el entorno. Se trata de convertir las dos manzanas completas que unen la fachada de la Glòria con la Diagonal en zonas verdes, a imagen de lo que ya hay en los laterales (plazas de la Sagrada Família y de Gaudí, estrenadas en 1928 y 1980, respectivamente) pero con el doble de superficie, lo que realzaría esta futura entrada a la basílica en su condición de principal. La opción 6 es la misma que la quinta pero sólo afecta a una manzana, con lo que este pórtico tendría enfrente un tratamiento urbanístico similar al de los pórticos laterales.

La idea original de Gaudí, la que siempre defendió, sin éxito, ante el Ayuntamiento, era muy distinta a la que se planeó finalmente. Él pensó en una plaza estrellada, primero de ocho puntas y después de cuatro, con el templo en medio. Esta disposición era, a su entender, la mejor para lograr la óptima perspectiva lateral del edificio desde todos los puntos de vista. Así, sus 18 torres serían visibles desde cualquier ángulo. Esta disposición queda recogida en la propuesta 7 del estudio, que incluye la desaparición de las actuales plazas laterales de la basílica para integrarlas en la estrella.

El último diseño del informe es una adaptación del anterior. Básicamente se trata de suprimir uno de los brazos de la estrella, con lo que se mantendría en gran parte el espíritu de Gaudí. Se aseguraría así la mejor perspectiva lateral del conjunto monumental pero no desde todos los ángulos, aunque, hasta cierto punto, la avenida Gaudí ya cumple con esta función. La virtud de esta propuesta es que se reduce la cantidad de manzanas hoy edificadas que quedarían afectadas y se mantendrían las plazas de la Sagrada Família y de Gaudí. Esta sería una de las intervenciones menos complejas de acometer.

Las ocho propuestas deben servir para tomar una decisión sobre cómo resolver el entorno de la Sagrada Família. Todo está abierto, según las fuentes consultadas por este diario. Lo que a nadie escapa es el atractivo que tendría dar al monumento más famoso y visitado de Barcelona (el año pasado recibió 3,2 millones personas) un entorno atractivo. Entre las ideas que se han pensado para el planeamiento vigente está la construcción de un aparcamiento bajo el espacio público ganado a los terrenos afectados, un equipamiento que resolvería de una vez por todas el estacionamiento de autocares turísticos.

El anterior alcalde, Jordi Hereu, ya abordó este problema. Su equipo mantuvo varias reuniones con los responsables de la Sagrada Família para plantearles una operación que permitiría aplicar el PGM y abrir el paseo desde la calle Mallorca hasta la Diagonal. El patronato llegó a poner 30 millones de euros encima de la mesa para sufragar las expropiaciones, una cantidad que el Ayuntamiento consideró insuficiente. Sólo los edificios con 99viviendas, además de locales comerciales, despachos y cuatro plantas de parking, que Núñez y Navarro construyó en 1976 con permiso municipal pero en contradicción con el plan general metropolitano aprobado aquel mismo año, valen mucho más, arguyó el gobierno de la ciudad.

En aquellas conversaciones se preveía que los vecinos afectados irían a un nuevo edificio de viviendas que se construiría muy cerca, en la manzana de Mallorca, Marina, Lepant y València, en terrenos propiedad de Aigües de Barcelona sobre los que el Ayuntamiento tiene una opción de compra. Según los estudios efectuados en su momento por el Ayuntamiento, allí podrían realojarse todos los residentes en los bloques que se tendrían que derribar. La intención era que el municipio comprase estos terrenos para cederlos al patronato de modo que este pudiese edificarlos. El grueso de la expropiación se saldaría con este realojo. Esta parte de la operación sigue estando encima de la mesa.

El broche a este proyecto lo pondría la explotación de las nuevas zonas comerciales que se instalarían en los nuevos espacios que se generen. Se ha barajado la posibilidad de abrir una galería comercial, con tiendas y locales de restauración, en el subsuelo o en los espacios que queden bajo la escalinata de acceso a la fachada principal. Estos establecimientos, así como el aparcamiento, servirían para sufragar el coste de la transformación urbanística del entorno de la basílica pero también beneficiaría a la ciudad, ya que se pondría orden en toda esta caótica zona, siempre llena de turistas que provocan molestias a los vecinos y demás personas que pasan por allí.

domingo, 15 de diciembre de 2013

La rehabilitación del palacio de Gaudí descubre un pavimento original

La pretensión es incorporar estas estancias más recónditas del Palacio Episcopal al público que lo visita.

Diario de León .es, Cultura
cristina fanjul | león 15/12/2013

 
Cuando comienza la restauración de una obra de Antoni Gaudí comienzan las quinielas para descubrir qué tesoro escondido se descubrirá. Es lo que ocurrió con la rehabilitación del dragón de Botines, cuyas entrañas aguardaban el momento para revelar los planos con los que el arquitecto gestó el edificio y es lo que ha ocurrido en esta ocasión con el Palacio Episcopal de Astorga, donde las obras —realizadas por Decolesa— han sacado a la luz las terrazas originales con las que contó la residencia obispal en origen.

Según asegura la Consejería de Cultura de Castilla y León, la actual intervención ha permitido comprobar que el sistema constructivo y los materiales originales se mantenían en condiciones aceptables de conservación, por lo que se ha procedido a una consolidación de los mismos, a operaciones de sellado y rejunte de las piezas de piedra y a la recuperación de las escorrentías y canalizaciones de evacuación de agua que inicialmente se previeron.

Con ello, se ha logrado recuperar todo el sistema original, así como el aspecto pétreo y más noble que originalmente ofrecían estas terrazas del Palacio. «La idea es ir pudiendo incorporar estas estancias más recónditas del Palacio Episcopal de Gaudí a la visita de quienes acuden a conocerlo, así como para poder ser utilizadas como mirador hacia toda la ciudad histórica de Astorga y del paisaje circundante, destacan los responsables.

La Junta de Castilla y león ha invertido en esta actuación 70.000 euros. Esta recuperación se enmarca en las distintas actuaciones previstas dentro del Proyecto El Palacio Escondido, para conmemorar los cien años de la construcción de este singular edificio, y para promover su conocimiento y atractivo dentro y fuera de nuestro país, en el año en el que también se conmemora el XX aniversario de la declaración del Camino de Santiago como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


sábado, 7 de diciembre de 2013

De Gaudí a Zaha Hadid, la mejor arquitectura del XX en un enorme volumen


Alicia García de Francisco.
Madrid, 7 dic 
Más de 750 edificios de 699 arquitectos en 97 países resumen la arquitectura del siglo XX en un enorme volumen que pretende servir de guía de la evolución de este arte desde el modernismo de Gaudí al deconstructivismo de Zaha Hadid y que incluye ejemplos de edificación social, particular y pública.
Un libro editado por Phaidon, que sale ahora en español tras haber sido publicado en inglés en 2012, y que es en sí mismo una construcción de más de ocho kilos, con 3.800 fotografías y más de 800 páginas en las que se recorren los edificios más emblemáticos desde 1900 a 1999.
Y aunque son todos los que están, no están todos los que son, ya que hay ausencias notables.
Trata con profusión la obra de figuras consagradas como el español Antonio Gaudí, el brasileño Oscar Niemeyer, el finlandés Alvar Aalto, el estadounidense Frank Lloyd Wright, el japonés Tadao Ando, el portugués Alvaro Siza o el mexicano Luis Barragán.
Y también descubre obras y arquitectos menos conocidos para el gran público, especialmente en lo que se refiere a proyectos en África.
Pero hay ausencias notables de arquitectos, entre ellos, dos premios Pritzker, el japonés Toyo Ito y el chino Wang Shu, o el máximo representante belga del Art Nouveau, Victor Horta.
La razón está en que al hacer la selección se decidió incluir a las obras más destacadas se hubieran realizado en el siglo XX y hay arquitectos que brillaron más en el XIX o ya en el XXI, según explicó a Efe Emilia Terragni, la directora editorial de Phaidon y responsable de un proyecto que ha tardado cinco años en ver la luz.
Más de un centenar de expertos han participado en la selección de los edificios incluidos en la obra y que fueron escogidos por su influencia en la evolución global de la arquitectura, su atemporalidad o su originalidad entre los 8.000 que inicialmente se seleccionaron.
Uno de los primeros problemas de la selección fue decidir qué edificios debían aparecer de arquitectos cuya obra entera sería merecedora de estar, como es el caso de Gaudí o de Mies Van der Rohe, resaltó Terragni.
Otra dificultad añadida fue el tratar de equilibrar las obras que aparecían de cada década ya que, por ejemplo, en los noventa, la calidad arquitectónica no fue muy elevada.
También se tuvo en cuenta que los edificios que aparecieran fueran obras completas -lo que eliminó proyectos como la cúpula del Parlamento alemán de Norman Foster- y totalmente originales -lo que dejó fuera a la Fundación Beyeler de Renzo Piano, inspirada en la Menil de Houston, del mismo arquitecto-.
Lo que no se tuvo en cuenta fueron los problemas posteriores a la construcción de los edificios, que han lastrado obras tan emblemáticas como la famosa Casa de la Cascada que Lloyd Wright diseñó en 1934 en Pensilvania, que tuvo que ser restaurada en profundidad porque no tenía el suficiente apoyo en la parte suspendida sobre el agua.
O la sede de la ONU de Nueva York, de Niemeyer, que modificó un diseño de Le Corbusier, y cuyo vertiginoso envejecimiento obligó a una profunda renovación con elevados costes.
"En algunos casos la tecnología no estaba preparada para las ideas de los arquitectos", explicó Terragni, que resaltó con humor que en casi todas las obras de techo plano de Le Corbusier llueve dentro.
Pero esos diseños "forzaron al desarrollo tecnológico posterior y abrieron una nueva vía" en la construcción.
Sin olvidar que la calidad constructiva no es la misma en todos los países ni el dinero del que se dispone para el mantenimiento de los edificios una vez construidos.
Algo que ha hecho que por ejemplo Brasilia, la obra cumbre de Niemeyer, esté en un excelente estado, mientras que los diseños de Le Corbusier para construir Chandigarh, la capital del Punjab, presenten muchas más deficiencias.
Pero más allá de la selección de edificios, el Atlas es una completa obra que permite contemplar algunas de las obras más bellas de la arquitectura del siglo XX.
Del precioso y delicado edificio Flatiron de Nueva York, de 1903, a las impresionantes Torres Petrona de Kuala Lumpur, finalizadas en 1997, el recorrido se detiene en la arquitectura comunista en Rusia, Iraq o Croacia, en la espectacular Gran Mezquita de Djenné (Mali) o en la casa de Diego Rivera y Frida Kahlo en México D.F.
Casas privadas, tiendas, bodegas, rascacielos, fábricas, museos, librerías, gimnasios, piscinas, metros, aeropuertos o edificios públicos ofrecen un amplio panorama de la evolución arquitectónica del pasado siglo.
Y de España, una amplia representación de los edificios de Gaudí en Barcelona, así como proyectos de arquitectos extranjeros -el pabellón de Alemania de Van der Rohe en la capital catalana- y algunos ejemplos destacados de Madrid -las Torres Blancas, de Saénz de Oiza- o Mérida -el Museo del Arte de Rafael Moneo-. EFE
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Muy interesante el cambio que queda reflejado en este nuevo libro recopilatorio de la arquitectura del siglo XX, hasta los años 1980 aproximadamente, Gaudí aparecía en los libros genéricos solo en muy breves referencias o ni aparecía. Y a veces incluso en una mención fuera del índice.
En cambio en esta recopilación, aparece absolutamente destacado, en cambio Víctor Horta que casi durante mas de 50 años aparecía en los libros como el creador del modernismo en arquitectura aquí ni siquiera aparece mencionado.
Estamos viviendo  un cambio de época más que una época de cambios.
Luis Gueilburt
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http://www.ideal.es/agencias/20131207/mas-actualidad/cultura/gaudi-zaha-hadid-mejor-arquitectura_201312071157.html