miércoles, 14 de octubre de 2009

Con lo bien que se está en casita

¿Los adoradores de Gaudí pagan por entrar en la Sagrada Família y no por entrar en el Park Güell?


Quim Monzó | 14/10/2009

Menuda alegría me he llevado al leer que el Ayuntamiento de Barcelona cobrará por entrar en el Park Güell. Ya era hora, francamente. Ya hay un parque en Barcelona donde se cobra –el del Laberint, en Horta– y, que se sepa, a nadie le ha dado un patatús porque le pidan unos eurillos.

En Sant Pere de Rodes, pagas para poder entrar al monasterio. Cerca de allí, en Cantallops, en el castillo de Requesens, pagas por entrar. Es lo lógico. Si quieres acceder a ciertos lugares, pagas. Si yo fuese un lord británico cobraría –como hacen muchos de ellos– por mostrar mi mansión a la gente. En París hay gran cantidad de humanos haciendo cola para subir a la torre Eiffel como si en ello les fuese la vida, y todos pagan. En Nueva York los guiris pagan por subir al Empire State Building; y en Montana, Idaho y Wyoming pagan por entrar al parque de Yellowstone. Si no quieres pagar, pues te quedas fuera, sacas la mesita de camping del coche, y el sandwich de manteca de cacahuete te lo comes ahí, mientras observas cómo entran la mar de felices aquellos a los que pagar no les parece mal. En Barcelona, ¿pagan los turistas por entrar al anodino Museu de Cera de la Rambla y, en cambio, para entrar al Park Güell no? Y, ya puestos en el planeta gaudiniano, ¿los adoradores del requetegenial arquitecto pagan por acceder a la Sagrada Família y no por acceder al Park Güell? ¿Cómo se come eso?

Francina Vila, concejal de CiU, explica que una de las opciones que el Ayuntamiento se plantea es no cobrar entrada a los residentes y cobrarla a los turistas. El problema es que esta opción presenta problemas legales ya que –aunque algunos crean que no– la Unión Europea existe y no se puede ir discriminando así como así. Yo estoy a favor de no discriminar entre residentes y turistas, porque muchos de los residentes que van al Park Güell son erasmus, algunos tan nefastos para la ciudad como sus parientes menos evolucionados, los turistas-de-paso. En tanto que residentes, los erasmus entrarían sin pagar, y eso sí que no. Por tanto, mejor olvidarse de discriminaciones. A pagar todo dios, igual que pagan para ir a la discoteca, o al cine a ver una peli demasiado larga. Por el mismo motivo me parece de una absoluta sensatez lo que propone el director del Patronat de Turisme de Lleida, Àngel Vidal, a propósito del desmadre de la temporada de setas: cobrar una tasa a los seteros por acceder al bosque. Según Vidal, "el paso de tanta gente amenaza con afectar a la conservación del medio natural y con causar daños en las vías de acceso al bosque". Serían los ayuntamientos perjudicados por la avalancha de buscadores de setas quienes cobrarían esa tasa, que serviría para arreglar los destrozos que provocan.

El mundo urbano y el mundo rural comparten una misma cruz: la nefasta manía que muchos apocados tienen de desplazarse en rebaño.

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Estimado Quim

Con el mismo criterio que utilizas todos respiramos en masa por lo que por que no pagar el aire que utilizamos y sobre todo por el CO2 que eliminamos.

Y la Plaza Catalunya¿ por que no pagar cada vez que uno la pisa para tomar el metro o para ver la escultura de Subirach?.

Y el Parc de la Ciutadella, serviría también para recaudar unos eurillos verdad?

Seamos honrados y no comparemos "Churras con Merinas" una cosa es un monumento a secas y otra muy distinta un parque publico como es y espero que siga siendo el Park Güell desde 1926 fecha en que lo compro a los hijos de Eusebi Güell el Ajuntament de Barcelona para convertirlo en parque publico así hasta hoy.
Queremos perder ese derecho? allá tu
Veo que paseas poco por este magnifico espacio publico tal vez te contendría convertirte en un erasmus y entender mas el mundo que nos rodea
Un saludo
Luis Gueilburt

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