lunes, 15 de marzo de 2010

Gaudí iluminador, el proyecto que no fue




Lunes , 15-03-10
POR JOAN BASSEGODA NONELL
BARCELONA. En el mes de diciembre de 1881 se inauguró la iluminación eléctrica de Barcelona mediante quince farolas en el paseo de Colón. La tarea la llevó adelante la Sociedad Española de Electricidad, creada en 1875 por el ingeniero Narciso Xifra Masmitjà (1848-1934), que contó con la colaboración del también ingeniero Tomás J. Dalmau.
Con todo el año anterior, o sea 1880, José Sarramalera Aleu, ingeniero y director de la compañía industrial que llevaba su nombre, había presentado al Ayuntamiento otro proyecto de iluminación eléctrica, más ambicioso y completo, que no se llegó a realizar. El estudio artístico del proyecto lo encargó Sarramalera a Antonio Gaudí, al que conoció en la Escuela de Arquitectura cuando inició la carrera que luego cambiaría por la ingeniería. Gaudí trabajó en la sociedad Padrós & Borràs donde Sarramalera también colaboró en los últimos tiempos de estudiante con un proyecto de tranvía eléctrico que debía unir la puerta de la Paz con los jardines de Villa Arcadia en la montaña de Montjuïc.
Ocho farolas
Gaudí, que ya había realizado en 1878 un proyecto de farolas de gas que se instalaron en la plaza Real y plaza de Palacio, imaginó unas enormes farolas de más de veinte metros de altura adornadas con los nombres de los almirantes catalanes más famosos como Llúria, Mallol, Rocafort, Marquet y Cortada. También se podían leer nombres de batallas importantes como las de Artaqui o Filadelfia, junto con escudos heráldicos que Gaudí tomó de la Armería Estruch de la Rambla de Cataluña.
De este proyecto, que por ser tan atrevido debió espantar a las autoridades municipales, se tiene noticia por tres dibujos de Gaudí. Dos de ellos, que mostraban distintas soluciones de las farolas en alzado, los publicó Ràfols en su biografía de Gaudí en 1929 y desaparecieron con la quema del archivo de Gaudí en la Sagrada Familia, en julio de 1936.
El tercero, también publicado en 1929, quedó en poder de Ràfols, que lo retuvo cuando hizo la ordenación de los dibujos que Gaudí tenía en su casa del parque Güell. La viuda de dicho historiador y arquitecto lo entregó al autor de este artículo el 19 de enero de 1968. Este dibujo merece un especial comentario pues se trata de una perspectiva a vista de pájaro del puerto y la parte baja de la ciudad de Barcelona. En el dibujo, Gaudí consideraba libre todo el frente marítimo de Barcelona, después de la caída de la muralla de Mar i del Baluart de les Puces junto a las Atarazanas. Con esta base situaba ocho de sus monumentales farolas en sitios estratégicos, pero con visión de futuro, ya que algunos se proyectaban al final de unas calles que solo existían en el proyecto de Ensanche de Cerdà de 1859 que, por lo que las vías del Casco Antiguo se refiere, no se empezó hasta el comienzo de la Gran Vía «A», hoy Vía Layetana, en 1907.
Gran Vía «C»
Las farolas de Gaudí se colocaban la primera en el comienzo de la carretera de Can Tunis para subir a Montjuïc, la segunda al final de la entonces inexistente Gran Vía «C» que se abrió mucho más tarde y que recibió el nombre de García Morato, hoy Drassanes. La tercera estaba al final de las Ramblas, justo donde en 1888 Cayetano Buigas Monravà construyó el monumento a Colón. La siguiente estaba frente a la plaza del duque de Medinaceli, donde ya había el monumento de hierro colado al almirante Galcerán Marquet, obra del arquitecto Francisco D. Molina Casamajó. Otra farola se situaba al final de la calle de Simón Oller, que es prolongación de la de Aviñón. La siguiente farola quedaba al final de la inexistente Vía Layetana, es decir, donde estaban entonces los arcos de Los Encantes, junto a la casa de la Lonja de Mar.
En el esquemático pero interesante dibujo de Gaudí se pueden ver la iglesia de Santa María de la Mar, los pórticos de Xifré y hasta el monumento llamado del genio catalán en la plaza de Palacio. La séptima farola aparece, donde más tarde estuvo la Casa de Máquinas del puerto y la octava, en el sitio que luego ocupó el Depósito Mercantil. El dibujo de Gaudí continúa con lo que fuera «la Machina», una grúa de gran potencia y acaba con la escollera antigua, con la Capitanía del Puerto y la llamada Linterna Vieja. También se puede ver en el dibujo un esbozo de la catedral de Barcelona y el trazado de las distintas calles de la ciudad. Es posible ver en el dibujo el embarcadero de la Puerta de la Paz y diversos veleros surtos en el puerto.
Cartulina
El dibujo lo hizo Gaudí sobre una cartulina que era su tarjeta personal, de las pocas que mandó imprimir a lo largo de toda su carrera. Fue cuando estableció su primer despacho profesional. La tarjeta contiene un texto dibujado de la mano de Gaudí que reza: «Antº. Gaudí, arquitecto. Bufe- te=Call-11-3», impreso en litografía. La tarjeta, en cuyo dorso dibujó Gaudí la perspectiva axonométrica de Barcelona mide 13,5 por 24 cm. Durante cierto tiempo tuvo Gaudí su despacho en el tercer piso del número 11 de la calle del Call, muy cerca de la plaza de San Jaime.
El edificio se ha conservado tal como lo habitó Gaudí. El nombre del arquitecto impreso en la tarjeta muestra unos trazos muy floridos con lo que, sin duda, el novel arquitecto, la tarjeta se imprimió en 1878, el mismo año en que Gaudí ganó su título profesional, intentaba atraer a los clientes, cosa difícil para un forastero en la ciudad sin apenas relación social alguna.
El proyecto de Gaudí para la iluminación del paseo, que se llamó de la Muralla de Mar y luego de Colón y de Isabel I, demuestra que el recién laureado alarife estaba al tanto del progreso de la ciudad de Barcelona en el campo de la electricidad y del urbanismo que soñó Ildefonso Cerdà hace 150 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada