lunes, 1 de noviembre de 2010

La Sagrada Familia de Gaudí, la gran catedral del siglo XXI

EFE

Icono destacado del 'skyline' de la ciudad de Barcelona y obra maestra del arquitecto modernista Antoni Gaudí, La Sagrada Familia, que el Papa consagrará el próximo día 7, se convertirá en los próximos veinte años en la gran catedral del siglo XXI.

Al igual que las catedrales medievales, en cuya construcción se tardaba siglos, la Sagrada Familia acumula ya 128 años desde que el arquitecto diocesano Francisco de Paula del Villar comenzó el proyecto de una iglesia neogótica el 19 de marzo de 1882, un proyecto al que se incorporó un joven Gaudí a finales de 1883.

Cuando dentro de 500 años, un sucesor de Ken Follet novele una nueva "Los pilares de la tierra" a partir de la Sagrada Familia, explicará que desde que Gaudí murió en 1926, continuaron su labor otros seis arquitectos siempre sus directrices, los planos y, sobre todo, las maquetas de yeso a escala 1:10 que se salvaron del incendio que destruyó su taller durante la Guerra Civil.

Cuando muere Gaudí en 1926, el arquitecto sólo había visto construido el primer campanario de la fachada del Nacimiento, dedicado a San Bernabé, de 100 metros de altura.

Al morir Gaudí, asumió la dirección de las obras su estrecho colaborador Domènec Sugrañes hasta 1938, y tras la guerra dirigieron las obras sucesivamente Francesc de Paula Quintana Vidal, Isidre Puig Boada y Lluís Bonet Garí, colaboradores de Gaudí, personas que conocieron al maestro; y posteriormente, Francesc de Paula Cardoner Blanch y Jordi Bonet Armengol, que ocupa el cargo desde 1984.

El propio Bonet recuerda en declaraciones a Efe que en la última visita al templo del secretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, para preparar la visita del Papa, sus palabras no pudieron ser más elocuentes: "Gaudí es el Dante de la arquitectura".

Desde sus inicios, el templo siempre ha sido expiatorio, pues su construcción se ha financiado con donativos, a los que se han sumado en los últimos años el dinero que dejan en taquilla los más de 2 millones de turistas anuales que visitan la Sagrada Familia.

Gaudí inició el proyecto por la cripta, el espacio en el que hoy se encuentra su tumba, pero cuando comenzó las obras del ábside y del claustro, un importante donativo anónimo empujó al arquitecto a desestimar el proyecto neogótico inicial y a acometer una obra de más envergadura: una iglesia de grandes dimensiones, con planta de cruz latina, que, en lugar de una, tendría 18 torres de gran altura.

En su visita al templo, el Papa encontrará, explica Bonet, la totalidad del espacio que ocupa la iglesia "totalmente cubierto y cerrado", que incluye, además de la nave central y las laterales, el transepto, las capillas del ábside y el deambulatorio o girola.

Tras el acto del día 7, añade Bonet, "el día siguiente continuaremos las obras por encima de la cubierta para levantar el cimborrio más alto, dedicado a Jesucristo, que se alzará hasta los 170 metros".

Para más adelante quedarán los cimborrios dedicados a la Virgen María y a los cuatro evangelistas (Juan, Lucas, Marcos y Mateo) y las cuatro torres de la fachada de la Gloria, dedicados a los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Jaime; así como el claustro perimetral, otra de las peculiaridades de la basílica barcelonesa.

En enero está previsto que comiencen las obras de una de las dos sacristías, la que se encuentra junto a la fachada de la Pasión.

En 2015 asomarán ya las cuatro torres de los evangelistas, por lo que la vista habitual del Templo, con sus ocho torres, cambiará, y cuando se acaben las obras en el primer tercio de este siglo, se convertirá en el edificio más alto de la ciudad, por encima de la Torre Mapfre y el Hotel Arts (154 metros) y de la Torre Agbar (142).

Para el final quedará la resolución de la fachada de la Gloria, la que se erigirá en la calle Mallorca, junto al discutido túnel del AVE. Su proyecto será realizado en la Universidad de Melbourne, donde se desarrollarán modelos tridimensionales a partir de los escasos fragmentos y fotografías originales conservados de la reproducción a escala que había hecho Gaudí.

  1. En mi opinión, durante mucho tiempo en el imaginario colectivo, la iglesia parecía ser interminable, algo que parecía por naturaleza estar diseñado para adquirir un aspecto inacabado y perpetuo, ésto, producto tal vez de sentirse consciente que la obra no se vería terminada, no obstante me parece que está perspectiva no causaba mayor problema en el imaginario colectivo, es decir, puede pensarse que incluso se ha llegado ha pensar en la Sagrada Familia como una obra interminable que agrada por su lenta evolución constructiva, puede escucharse un dicho cotidiano "éste caso parece la sagrada familia!" referido a tramites y convenios que parecen no tendrán resolución, éste y otros dichos probablemente cambiaran cuando se concluya, entonces se desarrollarán nuevos conceptos en el imaginario colectivo.
    Hoy tras 128 años de construcción ya se sabe cuando se terminara la obra y la incertidumbre crece con las cosas que aun están pendientes como la entrada principal.
    lo cierto es que conforme se acerque la fecha de inauguración la iglesia estara mas presente en el imaginario colectivo, no solo de Barcelona sino de todo el mundo que pasara despues?.....me imagino un desaforante lluvia de visitas durante mucho tiempo pero seguro tendra lo que en las charlas cuando se agota el tema de conversación se llama un silencio incomodo, bueno esto si lo miráramos racionalmente, no todo puede ser siempre ascendente pero en este caso y como todo lo que rodea a Gaudí suele ser una gran excepción, es entonces que creo que la Sagrada Familia será interminablemente una obra de culto al igual que su creador.

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