lunes, 8 de noviembre de 2010

Se disparan las ofertas por el Altar Bocabella, obra del Gaudí más joven



La pieza es propiedad de un coleccionista particular de Cataluña. Las cantidades ofertadas se han doblado en las últimas semanas, del medio millón al millón de euros.
J. Carles y M. Gómez -Alarcón. Barcelona



En el mundo del arte nada surge por casualidad. Tampoco la irrupción en el mercado artístico del Altar Bocabella de Antonio Gaudí, pieza que cotiza al alza en un momento en el que la obra del arquitecto catalán cobra una especial relevancia a ojos del mundo por la visita de Benedicto XVI a Barcelona para la dedicación del templo de la Sagrada Familia.

El Altar Bocabella es propiedad de un gran mecenas del arte residente en Sitges, propietario de una colección de más de doscientas piezas de alta calidad. Por la obra que atesora de Gaudí le comenzaron ofreciendo cantidades cercanas a los 500000 euros, pero las ofertas han llegado al millón de euros en las últimas semanas.
Obra singular

El Altar Bocabella es una obra singular y su historia también lo es. Fue comisionado en 1885 al por entonces joven Gaudí por el principal impulsor del templo expiatorio, Josep Maria Bocabella, quien encargó al arquitecto el diseño del altar para el oratorio particular de su casa. Bocabella, septuagenario y viudo, era hombre devoto y poseía gran cantidad de reliquias de santos.

Bocabella quiso un proyecto mucho más ambicioso para la Sagrada Familia que el incoado por el arquitecto Francisco del Villar y, por eso, recurrió al joven arquitecto catalán para alzar el templo.

Curiosamente, si la vida unió a Gaudí y a Bocabella tanto en el proyecto de la Sagrada Familia como en el mencionado altar, tras la muerte correrían ambos una suerte parecida: sus tumbas fueron profanadas en el incendio del templo que tuvo lugar en 1836.
Original crismón

El Altar en sí es de madera de caoba tallada, con un alzado de 176 centímetros. Se trata, evidentemente, de una obra de la primera época de Gaudí, aunque ya apuntan en él las maneras con las que el arquitecto pasaría a la posteridad.

En el centro hay una cavidad para las reliquias, cubierta por una loseta de mármol blanco. El ara está sostenida por dos columnas estriadas unidas por un fuerte travesaño. La predela, a su vez, se halla dividida en dos niveles, decorados con motivos florales. En el centro, debajo del sagrario, hay una leyenda latina con la fórmula de la consagración.

En el nivel superior, hay otras dos sacras, una con el principio del Evangelio de San Juan y la otra con la frase ritual “Lavabo Inter. Innocentes manos meas”. La puerta del sagrario es de tela damasquinada, con una interpretación muy personal del crismón, representación del monograma crístico XP, formado por la superposición de las letras griegas X (ji) y P (ro), abreviatura de la palabra griega que designa a Cristo.

En fotografías antiguas dicho crismón aparece derecho, sin embargo en la actualidad aparece boca abajo, posiblemente debido a que estuvo desmontado desde 1936 hasta 1939 para evitar su saqueo, y después no se volvió a montar de modo correcto. Por encima del sagrario, tres cabezas de querubines sostienen las ménsulas del crucifijo y los candeleros.
Simbolismo

El retablo, enmarcado por hojas de naranjo, símbolo de la fidelidad, el amor marital y la responsabilidad patriarcal, está compuesto por tres grandes estampas: a la derecha, Santa Teresa de Jesús; a la izquierda, San Francisco de Paula; y en el centro, la Sagrada Familia, con la leyenda catalana: “Jesus, Joseph y Maria, vos dono’l cor y l’ànima mia” (cuya traducción al castellano es: “Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”).

El trabajo artesanal del Altar Bocabella fue realizado por Frederic Labòria, un reputado ebanista de Reus emigrado a Barcelona, cuya familia y la del arquitecto mantenían relaciones de amistad. De hecho, desde el proyecto del Altar Bocabella, Labòria comenzaría también a trabajar como modelista en la Sagrada Familia a las órdenes de Gaudí, y su hermana Rosina serviría de modelo al gran arquitecto catalán para la figura de la Virgen en la fachada del Nacimiento.

1 comentario:

  1. Ese altar me pensaba que pertenecía a la Iglesia. ¿No estaba expuesto de manera permanente en el Museo Diocesano de Barcelona, al lado de la catedral? ¿O quizá estuvo ahí únicamente para una exposición?

    Y pensar que hace sólo 30 años los muebles de Gaudí no se valoraban nada... vaya negoción en el que se ha convertido.

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