jueves, 3 de marzo de 2011

La nave premiada

El autor, jurado del Ciutat de Barcelona de Arquitectura, defiende el premio a la nave de la Sagrada Familia

XAVIER MONTEYS - Barcelona - 03/03/2011

En un blog de este mismo periódico, la periodista e historiadora Anatxu Zabalbeascoa ha publicado un artículo titulado: "¿Es la Sagrada Familia el mejor edificio barcelonés del año pasado?", cuestionando el premio "Ciutat de Barcelona d'Arquitectura i Urbanisme 2010", otorgado a la nave de este templo. El artículo se hace eco de la protesta ciudadana (¿) contra este premio, que han apoyado 200 personas firmando un manifiesto contra él. En calidad de miembro del jurado de esta edición,y sin querer otorgarme la representación del resto de sus miembros, quiero contestar algunas de las afirmaciones que se vierten en el mencionado artículo y en el manifiesto y dejar claro que en el ánimo del jurado no estaba la boutade.

En primer lugar me gustaría decir que esta ha sido una decisión muy debatida y que el hecho de que el jurado lo otorgara por mayoría, pero no por unanimidad responde a las distintas opiniones de sus miembros. El jurado en todo momento fue consciente de la controversia de una decisión así, pero prefirió afrontar este hecho y no ignorarlo mirando para otro lado. Para entender más justamente este problema puede ser útil que el público sepa que esta obra no figuraba en el dossier previo que se había elaborado para que el jurado tuviera conocimiento de qué obras podrían concursar. Durante el período en que el jurado se reunió por primera y última vez algunos arquitectos hicieron llegar sus obras a la consideración del jurado, estaban en su derecho, pero nadie implicado en la Sagrada Familia lo hizo. Esta obra fue planteada precisamente por el jurado y puedo asegurar que nadie externamente nos impuso considerarla, fue una decisión libre. Antes de pasar a otras cuestiones deben decirse dos cosas más que responden algunos suspicaces comentarios vertidos en el blog mencionado. Una, el premio se ha dado a la Nave del Templo y no a otras partes de éste y dos, el premio no se ha dado a Antoni Gaudí.

Dos apuntes, no caben todos, para contestar a los firmantes de la carta. Uno es sobre el mérito del espacio de la nave. En el primer párrafo de la carta sus autores se preguntan: "No cabe duda de que, por su envergadura, magnitud, potencia, contundencia, impacto, etc., el espacio de la nave de la Sagrada Familia posee unas cualidades fuera de lo común; sin embargo, la apreciación de su singular espectacularidad y calidad espacial, ¿es motivo suficiente como para otorgarle el Premi d'Arquitectura i Urbanisme Ciutat de Barcelona 2010?". Dejando de lado la insistencia retórica y el empleo insidioso de la palabra "espectacularidad", la respuesta es sencilla: Si. En el convencimiento de que una obra es imposible que lo reúna todo y al mismo tiempo que, como decía L. Kahn, una obra deber tener cosas buenas y malas. La nave, su estructura -tan original y que ha inspirado tantas otras- y el espacio que ha formado, tiene calidad suficiente. Esta calidad, como ocurre en pocas ocasiones, se expresa aquí de un modo "táctil". Quiero decir que la sentimos, más que la comprendemos, por eso creo imprescindible visitarlapara opinar. Dejar que juzguen los sentidos y no solo la opinión heredada según la cual no se hubiera tenido que acabar. M. Gorbachov al impulsar las reformas que condujeron a derribar el muro de protección antifascista en Berlín se basó en una idea simple, ajustar las cosas a la realidad y reconocer la verdad de los hechos. Reclamo lo mismo aquí.

El segundo argumento y que en cierto modo comparten el manifiesto-carta yel artículo del blog de la Sra. Zabalbeascoa es el del tiempo. Un argumento basado en la idea de que este edificio no es de esta época y por tanto no es arquitectura moderna. Se llega a decir por ejemplo que es gótico. En el manifiesto se dice que: "Parecería que al otorgar un premio de arquitectura a una obra contemporánea (acabada durante el 2010) en la ciudad de Barcelona también deberían valorarse otros aspectos que fueran más allá de un reconocimiento a una calidad espacial propia de otra época". Puedo intentar explicar porqué esto no invalida el premio. La calidad espacial no pertenece a una época. Si esto fuera verdad solo podríamos aceptar la calidad espacial de la época presente y aún aceptando que lo que se quiere discutir es el hecho de que este edificio parece llegado hasta nuestros días desde el pasado, no invalida nada. La calidad espacial no tiene época. Pero aún es más, la arquitectura moderna no está en los edificios, tampoco está en los objetos de la época presente. La arquitectura moderna somos nosotros, todos los que la diseñamos y, de una u otra manera, la hacemos posible, la criticamos y la usamos. No es algo extraño a nosotros, no es exclusivamente un producto material. La arquitectura moderna existe cuando proyectamos nuestro pensamiento sobre el pasado. "Lo vemos" con nuestros ojos y nos lo apropiamos. Nuestro románico, el que hoy vemos con nuestros ojos y con nuestro bagaje, es otro distinto al románico de los que lo construyeron y, en esa medida, nuestro románico "es moderno". Lo mismo ocurre con la nave de este templo. Hay que decir claramente, frente a historiadores con complejos, que aquí los estilos no sirven para juzgarla y es más, en la medida que tranquilizan nuestras conciencias dando respuestas sedantes, los estilos no sirven para nada.

La carta dice también que el premio crea confusión en el público. No es cierto,lo que crea confusión es decir que no merece el premio porque no es medioambientalmente correcto o que no aporta nada a la ciudad. Esta ciudad no puede dejar pasar por alto una ocasión como esta, en la que la opinión de los arquitectos puede coincidir con la opinión pública. No nos hace mejores ser incomprensibles. Tampoco el país puede dejar pasar ocasiones que sencillamente se ajustan a la verdad de los hechos. Hace poco los profesores del claustro de la Autónoma negaron la mención Honoris Causaa dos historiadores comoJordiNadal y JosepFontana, un sectarismo como el que hizo que Josep Pla no tuviera en vida el reconocimiento que se merecía. Con La Sagrada Familia no puede ocurrir lo mismo. Así es que a la pregunta: "¿Es la Sagrada Familia el mejor edificio barcelonés del año pasado?", la repuesta es: si, sí lo es.

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