martes, 1 de noviembre de 2011

El retablo que Gaudí recuperó para la Catedral de Mallorca vuelve a brillar


  • Recuperan el retablo mayor gótico de la catedral concebido como habitáculo
  • Gaudí le recuperó su protagonismo al trasladarlo a la puerta del Mirador

Una gran estructura de madera y pan de oro a la que el descuido borró los colores. Catorce manos y siete meses de trabajo después, la obra recupera su estado original gracias a una colaboración entre la universidad y el Taller de Restauración del Obispado. Una joya única en Europa a la que Gaudí dio su apariencia actual y que mañana se presenta al público.

A varios metros de altura sobre el suelo y casi suspendido en el aire, se presenta hoy el retablo mayor gótico de la Seu. Su brillo deslumbrante y su riqueza ornamental hacen que parezca imposible pensar que un día fue engullido por el olvido. Ha sido ahora cuando una restauración, incluida en el plan de recuperación de las intervenciones que Gaudí realizó en la catedral en 1905, ha permitido descubrir una obra considerada como una pieza única en toda Europa.

TRB

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Vista del resultado final del retablo tras la rehabilitación.

Su estructura simétrica le delata. Hubo un tiempo en que estas dos fachadas no fueron una. Fueron las caras de un retablo construido como una caja cuadrada y situado delante de la cátedra del obispo. Ése ha sido uno de los mayores descubrimientos que han visto la luz después de meses de trabajo de historiadores del arte, documentalistas y restauradores. "Estas dos fachadas formaron una caja cerrada con una bóveda, una tipología de retablo propia del gótico del Mediterráneo pero de la que ya apenas se conservan ejemplos", explica la Doctora en Historia del Arte y directora del equipo de investigación de la UIB participante en el proyecto, Mercè Gambús.

Durante la Corona de Aragón, la cátedra del obispo, fija y en piedra, obligó a la creación de unos retablos transparentes que permitieran la conexión visual entre el religioso y el coro. Una tendencia de la que aún se conservan restos en Manresa o la Seu dd’Urgell pero que en Palma, tras la rehabilitación, ha descubierto "una joya única en Europa".

Las capas de depósito acumuladas con el paso del tiempo llegaron a ocultar el dorado y la policromía de una obra con una riqueza inusual de materiales. "Todas las superficies están trabajadas, incluso las que no están a la vista, y eso se explica por esa necesidad de transparencia que había", apunta la directora del Taller de Restauración del Obispado (TRB), Antònia Reig. "Estaba oscuro y sin iluminación. Pasaba desapercibido pese a estar a la vista de todos", añadió Gambús. La limpieza supuso un antes y un después y reveló la riqueza ornamental de la predela y de dos frisos con una docena de músicos que representan la música culta y la popular de la época. La primera, asociada a figuras femeninas; la segunda, por masculinas.

Fue en el siglo XVIII cuando se destapó la caja. Las fachadas del retablo se separaron llegando a cortar las caras laterales y las bóvedas que lo cerraban. Una parte acabó como barandilla en la capilla de la Trinidad. La otra, colocada detrás del retablo barroco y casi escondida.

En 1905, con la llegada de Gaudí dentro del plan de intervenciones en la catedral propuesto por el Obispo Campins, cuando el retablo recuperó su protagonismo. El arquitecto catalán recuperó ambas fachadas y las colocó una sobre otra presidiendo la puerta del Mirador. A su origen gótico le añadió una serie de elementos que ahora se descubren como ajenos: una celosía de madera llegada del antiguo corredor de los cirios y una plataforma de madera para dar consistencia a la obra. Un traslado y unas modificaciones que se han conservado para respetar la Historia.

Mañana a las 20 horas, una conferencia incluida en el ciclo La belleza de la catedral servirá como reinauguración para el retablo. Desde entonces, y hasta el 5 de noviembre, existirá un programa de puertas abiertas para comprobar de cerca el resultado de la restauración.

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