miércoles, 9 de enero de 2013

El «Gaudí»

Alfonso Ussía , La Razón.es

Todo aquel que a pesar de las dificultades, afirme que España es un país aburrido y sin imaginación, se equivoca de cabo a rabo. Amortizamos las identidades de nuestros genios en fruslerías. En Madrid se conceden los premios «Goya» de cine. Nada tiene que ver con el cine, y menos con el español, el prodigio de Fuendetodos. Y en Barcelona han instituido otro premio de cine con el nombre de Gaudí. Más o menos como si el premio que se le adjudica al mejor futbolista de la Liga Nacional de Fútbol se denomina «Calderón de la Barca». Gaudí fue un genial arquitecto amparado por la familia Güell cuyos conocimientos cinematográficos forman parte de su enigma. Era más un arquitecto para fuera que para dentro. Conozco a una familia de Comillas que alquiló el «Capricho» de Gaudí, decenios atrás, para pasar el verano, y todavía no se han repuesto sus componentes de aquel permanente susto estival. Y el Palacio Arzobispal de Astorga guarda secretos inconfesables de prelados, que a los dos años de vivir en sus aposentos, se movían a gatas y maullando por los pasillos influidos por efímeros episodios de chifladura y demencia. Alfonso XIII tenía programada una visita oficial a Barcelona. El Presidente del Consejo, Eduardo Dato, supo de movimientos anarquistas que preparaban en la Ciudad Condal un atentado contra el Rey. Y así se lo hizo saber: –Señor, hay que suspender el viaje a Barcelona por razones de seguridad relacionadas con grupos anarquistas–. Y el Rey no dio su brazo a torcer. –Voy a Barcelona porque me he comprometido y es mi deber. Además, temo más a Gaudí que a los anarquistas–.
No obstante, nadie pone en duda la genialidad y grandeza de Gaudí. La Sagrada Familia, su mayúscula obra inconclusa, es con toda seguridad el monumento arquitectónico más visitado y admirado de Barcelona. Y la Casa Milá, y el Parque Güell y demás prodigios singulares e inimitables, porque los genios nunca son superados por sus imitadores. Sólo Charlot. En París se organizó un concurso de imitadores de Charlot, y a Charles Chaplin le divirtió la idea. Se apuntó con un nombre falso, actuó y quedó el tercero. Hubo un par de charlots que lo hacían mejor que el propio Charlot. Lo más absurdo, volviendo a Gaudí, de su vida fue su muerte. Falleció atropellado por un tranvía, que es una manera muy extravagante de dejar este mundo.
El Premio Gaudí de Cine homenajea y distingue a la mejor película rodada en catalán. Y la cinta premiada este año ha sido «Blancanieves», de Pablo Berger, protagonizada por Maribel Verdú. Excepto el nombre del premio, que sigue pareciéndome excesivo para galardonar una película, el resto se me antoja plenamente justo y normal, salvo en un detalle. Que la película es muda. Se premia a la mejor película rodada en catalán a una cinta muda, en la que Blancanieves no dice ni mú, y con toda probabilidad tampoco los enanitos y la bruja malvada, que ignoro si aparecen en escena porque no he tenido tiempo de asistir a su proyección. Como apuntarse a un curso de inglés acelerado en una academia de idiomas y descubrir que el profesor es un mudo que se mueve muy aprisa por el aula. Me alivian los contrasentidos. Creo que los miembros del jurado del Premio Gaudí han demostrado un elevadísimo sentido del humor con su decisión final, pero sospecho que poco o nada habrá satisfecho a los defensores a ultranza de la lengua catalana como única en Cataluña. Que la mejor película en catalán sea muda sugiere surrealismo, pero no lógica ni normalidad lingüística.
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  Tendencioso artículo repleto de lugares comunes pero en realidad tiene un punto muy interesante, la pregunta es, ¿ se podría crear algún tema en Cataluña sin utilizar alguna referencia a Gaudí?  , como ejemplo este y otros como el Salón Gaudí moda, Gaudí novias etc hasta el infinito, ahora solo nos faltaban los premios Gaudí de cine,  una verdadera pena que nadie tenga mas imaginación y que no haya nadie que proteja el buen nombre de Antoni Gaudí.
Luis Gueilburt 

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo, nada tiene que ver Gaudí con el cine y se abusa mucho de su nombre. Pero difiero con Ussía en un punto: este premio es a producciones cinematográficas realizadas en Cataluña, igual puede ser a una película en catalán que en castellano, inglés, chino mandarín o muda. Es una nueva muestra de que contra lo catalán todo vale. Saludos.

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