miércoles, 22 de mayo de 2013

El dragón que Gaudí dejó en el paseo de Gràcia

Más de 700.000 personas visitaron el año pasado el céntrico y popular edificio modernista

EL PERIÓDICO / Barcelona

La Casa Batlló (paseo de Gràcia, 42) es uno de los iconos más representativos de Barcelona y lugar de peregrinación para cualquier turista. El edificio abrió sus puertas para disfrute del público en el 2002. Desde entonces miles de personas lo visitan. El año pasado, por ejemplo, lo visitaron 723.000 personas, según datos de la Casa Batlló, que es de propiedad privada. La mayoría de los que traspasan la puerta del emblemático edificio son italianos, franceses y norteamericanos «y suben con fuerza los visitantes rusos y brasileños», indican fuentes de la empresa. El inmueble ocupa el tercer lugar en la clasificación de Espais d'Interès Arquitectònic más visitados de la ciudad.
zoomPaseo de Gràcia con Aragó  8Cola para visitar la Casa Batlló.
Paseo de Gràcia con Aragó 8Cola para visitar la Casa Batlló. DANNY CAMINAL
La Casa Batlló es fruto de la privilegiada mente creativa de Antoni Gaudí, se construyó entre los años 1904 y 1906. Originalmente el edificio lo creó en 1877 Emilio Sala Cortés, pero fue en 1903 cuando lo adquirió el industrial textil Josep Batlló que tuvo la feliz idea de encargar a Gaudí una remodelación total.
Una de sus primeras acciones «fue derribar y reconstruir la parte inferior de la fachada y repicar hasta arriba para darle forma ondulada». Con esta decisión se logró una fachada«original, fantástica e imaginativa», a juicio de los expertos.
Es una fachada admirada y delante de la cual se forman aglomeraciones en paseo de Gràcia con Aragó. «Siempre hay gente mirando», indican fuentes de la Casa Batlló. El inmueble enamora por fuera y por dentro. El recorrido comienza en el vestíbulo desde el cual, a través de una escalera privada, se accede a la planta noble con una gran tribuna dentro del salón principal y un patio modernista de 230 metros cuadrados. La obra tiene una acertada combinación de materiales como madera, hierro, latón, cerámica...
Gaudí añadió dos plantas al edificio original y un terrado y dio prestancia al patio de luces agrandándolo y cubriéndolo con baldosas en tonos azules. Ascendiendo se llega a la buhardilla, proyectada como zona de servicios. Y, por encima, una gran terraza de 400 metros cuadrados con unas vistas de postal. En el terrado, con sus chimeneas, sorprende la famosa columna del dragón vencido por Sant Jordi que corona la fachada de la Casa Batlló.
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Una interesante nota lastima que no figure su autor lo único que yo marcaría es que se olvido decir que  " la famosa columna del dragón vencido por Sant Jordi" es una cruz de cuatro brazos
Luis Gueilburt

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