miércoles, 10 de julio de 2013

Una silla inédita de Gaudí sale a la luz para su subasta

La Casa Batlló, la vivienda para la que fue creada en 1907, desconocía la existencia del mueble

EL PAIS
Dos vistas de la 'nueva' silla de Antoni Gaudí que sale a subasta. / balclis

No es necesario hacer encuestas para saber que Antoni Gaudí es una de las marcas de Barcelona que más vende y que todo lo que rodea a este inclasificable arquitecto despierta un máximo interés y genera muchos beneficios. La última historia tiene que ver con una pieza de mobiliario creada por él, genial y único como los edificios que el arquitecto construyó. En concreto una silla de costura inédita realizada por el reusense alrededor de 1907 para la Casa Batlló, que había acabado en el número 34 del paseo de Gràcia. Como el resto de los muebles de la vivienda fue creada en la carpintería Casas i Bardés. Está realizada en pino de melis —Pinus palustris— procedente de Cuba tallado y torneado al que dio forma ergonómica, como casi todo lo que creaba, para que se adaptara a la postura del cuerpo de la señora Batlló cuando cosía.

La pieza aparece en el catálogo de la sala Balclis con un precio de salida de 38.000 euros y se subastará la próxima semana en Barcelona. Hasta la fecha los actuales propietarios de la Casa Batlló, la familia Bernat, creían que existía una sola silla de costura. Fue la que adquirieron hace unos años convencidos de que era el único ejemplar. Tanto que desde junio comercializan réplicas “en exclusiva mundial” de la silla creadas de forma artesanal, con la misma madera y técnicas que usó Gaudí. Aprovechando los meses de tirón turístico ya han comenzado a venderlas, pese a que tenían pensado presentarlas en septiembre. El precio de venta es de 1.936 euros cada una.

La pieza, valorada en 38.000 euros, se suma a la única conocida hasta hoy

Pero ayer descubrieron, por sorpresa, que existe, al menos, una segunda silla de costura en discordia. “Intentaremos saber todo lo posible sobre ella porque nuestro patrimonio es lo relacionado con la casa Batlló”, explican fuentes de la sociedad Casa Batlló S.L.U. que gestiona las visitas —más de un millón de personas en 2012— y ofrece el edificio para actos sociales, aunque no quisieron aclarar si intentarían comprarla o no.

El caso es que la silla ha llegado a la sala de subastas de la mano de los bisnietos de José Batlló que dan fe con “documento incluido” de que es auténtica, “ya que siempre ha estado vinculada a su familia y la han ido heredando generación a generación”, explican. El mueble tiene una particularidad: En un momento dado se le cortaron los extremos de sus cuatro patas para que fuera utilizada por Fermina García, la ama de cría de la tercera generación de los Batlló, según han asegurado los mismos dueños de la silla hasta ahora, con el fin de poder amamantar mejor.
La silla vista desde otro punto de vista. / balclis

Tampoco hay duda de la autenticidad del mueble para los tres especialistas en Gaudí —sobre todo en la colonia Güell—, como son Marià Marín, Manuel Medarde y Galdric Santana, que han redactado una extensa ficha para Balclis. Tras analizar la técnica y la cola de fijación de procedencia animal empleada y estudiar la historia de la silla, aseguran que esta es incluso es un “modelo inicial experimental, a modo de prototipo para posteriormente fabricar los ejemplares definitivos, lo que confiere un valor añadido como pieza histórica de referencia”. Aunque también reconocen que “la existencia de algún documento de la época firmado por Gaudí, factura de pedido del taller o ebanista que la realizó, o documento de encargo del propietario, servirían para su completa autentificación”, además de un estudio de dendrocronología de la madera que proporcionaría la edad de la misma.

Ayer, primer día de exposición pública de las piezas que se subastarán los días 17 y 18, fueron varias las personas que ya se interesaron por la silla. La mayoría extranjeros.
Las piezas de mobiliario creadas por Gaudí han alcanzado grandes precios en subastas. En mayo de 2011 se vendió en París un banco de dos plazas por 320.000 euros. No rebasó el millón de euros que se pagó en 2007 por el espectacular biombo de la Casa Milà que vendió Christie’s en Nueva York.

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