viernes, 27 de diciembre de 2013

Barcelona propone ocho maneras de acabar la Sagrada Familia

Las propuestas del Ayuntamiento van desde dejar el edificio como está hasta el derribo de dos manzanas del Eixample para urbanizar el entorno

Vida  23/12/2013
Barcelona propone ocho maneras de acabar la Sagrada Familia
Vista aérea de la Sagrada Familia este mes de junio La Vanguardia
Silvia Angulo Barcelona | Sigue a este autor
Óscar Muñoz Barcelona | Sigue a este autor en Twitter

La Sagrada Família es mucho más que un edificio. Su imponente y siempre sorprendente figura se proyecta en el exterior. Por ello es clave cómo se ve a cierta distancia. Además, queda por construir la que será su fachada principal, la de la Gloria, y que, según el proyecto arquitectónico, estará sobre la calle Mallorca, que quedará cubierta por una gran plaza, y precisará de una escalinata de acceso justo donde ahora hay varios bloques de viviendas. Con todos estos ingredientes, cómo se ordena urbanísticamente el entorno de la más famosa de las obras de Gaudí ha sido -y es- un controvertido asunto encallado desde hace décadas que el alcalde, Xavier Trias, quiere resolver definitivamente.

Un estudio encargado por el Ayuntamiento, al que ha tenido acceso La Vanguardia, plantea ocho soluciones, con distintas variantes, a este asunto enquistado. Las propuestas van desde dejar las cosas como están, con lo que las preocupaciones de los vecinos hoy afectados pasarían a mejor vida; abrir una amplia avenida que conduzca desde la fachada principal hasta la Diagonal, tal y como se prevé en el vigente Plan General Metropolitano (PGM) y que permitiría hacer un gran aparcamiento subterráneo y abrir una área comercial vinculada al monumento; hasta recuperar la idea original de plaza estrellada con el templo en el centro que ideó Gaudí y que asegura las mejores vistas posibles del conjunto desde cualquier ángulo.



El interés de Trias por la futura entrada monumental a la Sagrada Família, una actuación que, además de ser vital para dar al conjunto el realce que merece, podría resolver el problema de los autocares turísticos y generar nueva actividad comercial, no es nuevo. Al poco de tomar posesión como alcalde, en el 2011, manifestó su voluntad de sentar las bases de la intervención antes de que acabe el presente mandato, en el 2015. Hace dos semanas, el alcalde volvió a decir que sería bueno tomar una decisión cuanto antes pero la dejó en manos del patronato del templo.

En todo caso, según ha repetido varias veces el propio Trias, es imprescindible que el Ayuntamiento, el patronato y los vecinos afectados pacten las condiciones y que la junta constructora asuma el coste económico de la operación. "El templo sabe que estamos abiertos a colaborar y a buscar soluciones", manifestó en sus últimas declaraciones al respecto el alcalde. Esta predisposición parece que no son sólo palabras. El área municipal de Hábitat Urbano encargó a finales del año pasado un informe independiente que aporte luz y perspectiva sobre el asunto. El trabajo, elaborado por el Estudi Massip-Bosch Arquitectes, ha costado 18.000 euros.



En este documento hay ocho dibujos (véanse sus reproducciones en el gráfico superior). Uno es el que fija el planeamiento vigente. Frente a la fachada de la Glòria, la que dará a la calle Mallorca, nace una franja de 60 metros de ancho, equivalente al del paseo de Gràcia, que llega hasta la calle Aragó. Así, la entrada principal de la basílica podría verse a gran distancia, desde la Diagonal, ya que en este final ya hay un espacio abierto, la plaza Pablo Neruda. Esta solución obliga a derribar dos manzanas edificadas, en las que hay centenares de viviendas, comercios y talleres, además de algunas construcciones abandonadas. El PGM define este espacio como 17/6, que indica que es susceptible de convertirse en zona verde. Esta es la opción en la que trabajan los responsables de las obras de la Sagrada Família y la, al menos hasta ahora, preferida por el Ayuntamiento.

La segunda posibilidad es la más sencilla de todas: dejar las cosas como están; es decir, modificar el PGM para descartar la franja pública antes citada de modo que los edificios construidos quedarían desafectados. Así, las fachadas laterales del Nacimiento y de la Pasión actuarían como las entradas principales de la basílica -así ocurre en la actualidad-, ya que son las que tienen delante sendas plazas que permiten la concentración y acceso de grandes cantidades de visitantes.

Las propuestas 3 y 4 son variantes de la primera. En ambas el nuevo paseo frente a la fachada de la Glòria es más estrecho que en el planeamiento actual. Coincidiría, por un lado, con el pasaje de la Font y, por el otro, mantendría la misma distancia edificable desde Marina, lo que facilitaría la operación. Así, el número de edificios afectados sería menor que en la solución hoy prevista en el PGM. En la propuesta 3, esta franja llegaría hasta Aragó; y en la 4, menos ambiciosa y también menos traumática para los vecinos, hasta València.

La quinta solución descrita en el estudio es con la que trabajaron durante algún tiempo los arquitectos del templo. Tiene más impacto sobre lo que está construido hoy en el entorno. Se trata de convertir las dos manzanas completas que unen la fachada de la Glòria con la Diagonal en zonas verdes, a imagen de lo que ya hay en los laterales (plazas de la Sagrada Família y de Gaudí, estrenadas en 1928 y 1980, respectivamente) pero con el doble de superficie, lo que realzaría esta futura entrada a la basílica en su condición de principal. La opción 6 es la misma que la quinta pero sólo afecta a una manzana, con lo que este pórtico tendría enfrente un tratamiento urbanístico similar al de los pórticos laterales.

La idea original de Gaudí, la que siempre defendió, sin éxito, ante el Ayuntamiento, era muy distinta a la que se planeó finalmente. Él pensó en una plaza estrellada, primero de ocho puntas y después de cuatro, con el templo en medio. Esta disposición era, a su entender, la mejor para lograr la óptima perspectiva lateral del edificio desde todos los puntos de vista. Así, sus 18 torres serían visibles desde cualquier ángulo. Esta disposición queda recogida en la propuesta 7 del estudio, que incluye la desaparición de las actuales plazas laterales de la basílica para integrarlas en la estrella.

El último diseño del informe es una adaptación del anterior. Básicamente se trata de suprimir uno de los brazos de la estrella, con lo que se mantendría en gran parte el espíritu de Gaudí. Se aseguraría así la mejor perspectiva lateral del conjunto monumental pero no desde todos los ángulos, aunque, hasta cierto punto, la avenida Gaudí ya cumple con esta función. La virtud de esta propuesta es que se reduce la cantidad de manzanas hoy edificadas que quedarían afectadas y se mantendrían las plazas de la Sagrada Família y de Gaudí. Esta sería una de las intervenciones menos complejas de acometer.

Las ocho propuestas deben servir para tomar una decisión sobre cómo resolver el entorno de la Sagrada Família. Todo está abierto, según las fuentes consultadas por este diario. Lo que a nadie escapa es el atractivo que tendría dar al monumento más famoso y visitado de Barcelona (el año pasado recibió 3,2 millones personas) un entorno atractivo. Entre las ideas que se han pensado para el planeamiento vigente está la construcción de un aparcamiento bajo el espacio público ganado a los terrenos afectados, un equipamiento que resolvería de una vez por todas el estacionamiento de autocares turísticos.

El anterior alcalde, Jordi Hereu, ya abordó este problema. Su equipo mantuvo varias reuniones con los responsables de la Sagrada Família para plantearles una operación que permitiría aplicar el PGM y abrir el paseo desde la calle Mallorca hasta la Diagonal. El patronato llegó a poner 30 millones de euros encima de la mesa para sufragar las expropiaciones, una cantidad que el Ayuntamiento consideró insuficiente. Sólo los edificios con 99viviendas, además de locales comerciales, despachos y cuatro plantas de parking, que Núñez y Navarro construyó en 1976 con permiso municipal pero en contradicción con el plan general metropolitano aprobado aquel mismo año, valen mucho más, arguyó el gobierno de la ciudad.

En aquellas conversaciones se preveía que los vecinos afectados irían a un nuevo edificio de viviendas que se construiría muy cerca, en la manzana de Mallorca, Marina, Lepant y València, en terrenos propiedad de Aigües de Barcelona sobre los que el Ayuntamiento tiene una opción de compra. Según los estudios efectuados en su momento por el Ayuntamiento, allí podrían realojarse todos los residentes en los bloques que se tendrían que derribar. La intención era que el municipio comprase estos terrenos para cederlos al patronato de modo que este pudiese edificarlos. El grueso de la expropiación se saldaría con este realojo. Esta parte de la operación sigue estando encima de la mesa.

El broche a este proyecto lo pondría la explotación de las nuevas zonas comerciales que se instalarían en los nuevos espacios que se generen. Se ha barajado la posibilidad de abrir una galería comercial, con tiendas y locales de restauración, en el subsuelo o en los espacios que queden bajo la escalinata de acceso a la fachada principal. Estos establecimientos, así como el aparcamiento, servirían para sufragar el coste de la transformación urbanística del entorno de la basílica pero también beneficiaría a la ciudad, ya que se pondría orden en toda esta caótica zona, siempre llena de turistas que provocan molestias a los vecinos y demás personas que pasan por allí.

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