jueves, 13 de noviembre de 2014

El genio de “Gaudí” y la finca Chocolá en Suchitepéquez

Roberto Gutiérrez

 
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Guatemala

Este relato explica cómo con producción cafetalera de Guatemala se financió una de las obras de arquitectura más paradigmáticas y admiradas del mundo.

La historia inicia con Josep Guardiola, (1831-1901), un joven nacido en Tarragona (Cataluña/España)), que a los 16 años huye del hogar paterno por discrepancias “ideológicas” con su padre; el joven era republicano y su padre Carlista. 
Al abandonar España se instala en Londres y luego en California, en donde hace una pequeña fortuna, con la que se traslada a Guatemala y compra en diciembre de 1875 una enorme extensión en Chocolá (San Pablo Jocopilas, Suchitepéquez). 

Como propietario de la tierra inicia una plantación de café y de caña de azúcar, las que hizo prosperar por su tenacidad en el trabajo y por su habilidad innovadora, fabricando un ingenio para el procesamiento de azúcar, e inventando una secadora de café que aún hoy se utiliza, la “secadora Guardiola”, lo que le produjo grandes beneficios económicos durante el tiempo que gozó de la patente; fabricaba las máquinas en Nueva York. Guardiola tuvo la habilidad (¿o suerte?) de vender la finca en 1891, poco antes de la caída del precio del café, a la compañía alemana “Chocola Plantagen Gesellschaft” de Hamburgo/Alemania, empresa que la perdió como consecuencia de la expropiación de bienes alemanes en la II Guerra Mundial. 

Posteriormente el señor Guardiola invirtió su fortuna en acciones de la empresa constructora del Canal de Panamá, dirigida por su diseñador el ingeniero francés Ferdinand Lesseps, proyecto que fracasó por dificultades técnicas, y especialmente por los miles de trabajadores que morían por causa de las epidemias. 

Pero la suerte nuevamente acompañó a Guardiola, pues los norteamericanos compraron la empresa, con lo que pudo recuperar su fortuna. 

Después de esta experiencia viajó de regreso a España, instalándose en Barcelona, en donde casó con una joven, Roser Segimon, 40 años menor que él. 
Con ella se dedicó a viajar y bien vivir, hasta que murió en París a los 70 años a causa de un infarto. Poco tiempo antes de morir había publicado una gramática para una “lengua universal” de su creación; fue un políglota que creía necesario un idioma que facilitara la comunicación entre personas de diferentes continentes y países. 
Al poco tiempo la viuda de Guardiola se casó con un joven, de nombre Pere Milá, quien la convenció de invertir parte de los recursos que ella había heredado, en la construcción de un proyecto novedoso para la época: un edificio de apartamentos, –la casa Milá– obra que encargaron a Gaudí, el arquitecto que recién había concluido otro insigne proyecto: la Casa Batllo, en el mismo barrio del “Paseo de Gracia” de Barcelona. Hoy la casa Milá, a la que se le conoce popularmente como “la Pedrera” por su apariencia gris, pertenece a una Fundación y es visitada por millones de turistas anualmente, joya del modernismo europeo del genial arquitecto Gaudí.

Gaudí, (1852-1926), nació en Reus (Tarragona/España). De joven fue marxista y ateo, y ya mayor católico ferviente. De sus obras sin duda las más reconocidas, además de las mencionadas casa Batllo y casa Milá, son la iglesia de la Sagrada Familia, y el parque Guell, también en Barcelona. Por haber crecido en el campo, trasladó de la naturaleza los diseños que aplicó en las estructuras constructivas; y fue obstinado con la perfección. En algún momento de su vida dijo: “Para hacer las cosas bien es necesario primero el amor, segundo la técnica”. E insistía en que esa perfección debía llevarse al arte, a las personas y a la sociedad. Gaudí llevó una vida austera, tanto así que cuando murió atropellado por un tranvía nadie le reconoció pensando que era un vagabundo, hasta que se le identificó en la morgue.

En cuanto a aquella finca en Jocopilas, Suchitepéquez, después de expropiada a la empresa alemana fue adjudicada, en 1981, por el INTA (Instituto Nacional de Transformación Agraria) a la “Empresa Campesina Asociativa Chocolá”, la cual la administra. En los últimos años se ha iniciado un proyecto de recuperación arqueológica, que ha identificado varios objetos precolombinos del periodo preclásico en el subsuelo. Fue de esta finca cafetalera de donde surgió el capital para aquella obra maestra de la arquitectura mundial, declarada Patrimonio Universal por UNESCO. Pero muy poco se menciona el origen del capital que hizo posible esta maravilla.

.........................................................................................Muy interesante este articulo que demuestra la universalidad y el interés internacional por la obra de Gaudí, solo haría una reflexión, seria muy difícil demostrar que Gaudí de joven fue Ateo y Marxista por lo que yo quitaría esta expresiones que desmerecen el articulo.
Luis Gueilburt





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