viernes, 7 de noviembre de 2014

Los muebles vuelven al Palau Güell

Una exposición muestra parte del mobiliario modernista y dos piezas de Gaudí

Barcelona El Pais 

Muebles del Palacio Güell. / CARLES RIBAS

Cuesta creer que los muebles modernistas, las grandes sillas, los más pesados sofás, mesas, chimeneas y hasta vidrieras, se movieran de un palacio a otro, como si se tratara de una mudanza cualquiera de muebles de Ikea. Pues era así. Prueba de ello es la exposición Palau Güell. Miradas al Mobiliario que se ha abierto en la que fue una de las residencias de la familia Güell, en el Palau Güell. En ella se podrá contemplar la famosa chaise longue que diseñó Antoni Gaudí para las estancias matrimoniales del palacio, que construyó el arquitecto en 1890 junto a la Rambla barcelonesa.

 Aunque solo durante dos meses, el tiempo que ha sido cedida por la familia Güell para que forme parte— junto con una de las sillas de gatos y ratones— de la exposición temporal, La decoración de los Güell.

La otra exposición, la permanente, Los decorados del modernismo, reúne varias piezas de mobiliario modernista que en algún momento de la historia estuvieron en el Palau Güell, especialmente durante los años en los que la familia vivió en él: desde 1890 a 1930. Son una colección de obras de los principales ebanistas y decoradores catalanes de finales del siglo XIX y los primeros años del pasado, como Francesc Viadel, Gaspar Homar, Alexandre de Riquer i Joan Busquets.

Josep Casamartina, comisario de la exposición y crítico de arte del diario EL PAÍS, apunta que parte del mobiliario que ahora se puede contemplar en el Palau Güell no se encargó para ese edificio, sino que formó parte de la decoración de otras propiedades de la familia, como del Palau Fonollar, de la calle de Portaferrisa. “Fue la residencia de la familia pero la acabaron perdiendo por la demanda del inquilino que ejerció el derecho de tanteo. Fue entonces cuando el conde encargó a Gaudí el actual Palau Güell y vidrieras, chimeneas y muebles que habían decorado el Palau Fonollar fueron trasladados al Palau Güell”, añade.

La muestra tiene piezas de Homar, Busquets y de Riquer
Como una impresionante chimenea de mármol de De Riquer que preside una de las salas del piso noble de la familia. Debido a esa “mudanza” de muebles, Gaudí no contribuyó excesivamente a la decoración del Palau Güell, salvo con algunas piezas que están empotradas en las paredes, un vestidor y con el famoso chaise longue — de hierro forjado— que estuvo en una de las habitaciones del matrimonio. De Gaudí son también dos sillas con gatos y ratones que salen de las patas que también se podrán ver durante dos meses.

Una de las piezas de la muestra que destaca es un gran sofá y una butaca de Francesc Vidal, con profusión de tallas inspiradas en la naturaleza y en animales fantásticos. También se puede contemplar un secreter de Gaspar Homar, de 1905, con una clara influencia del arte japonés y marquetería con figuras femeninas. Otro de los muebles espectaculares en un sofá con vitrina, junto con cuatro butacas, de Joan Busquets que, junto con Homar, fue uno de los ebanistas más prolíficos del modernismo catalán. Y otra pieza que sobresale es un biombo de vidrio con formas femeninas de De Riquer. O la impresionante mesa de Eusebi Güell que “podría ser obra del ebanista Camil Oliveras”, apuntaba Casamartina.

El Palau Güell dejó de ser residencia de la familia en 1930 y el mobiliario fue repartido entre sus miembros. Cuando fue cedido a la Diputación, el palacio quedó prácticamente vacío. En los 50 del siglo pasado, la familia llegó a un acuerdo con la Diputación y se abrió como Museo de las Artes Escénicas y es a partir de ese momento cuando se intenta recuperar el mobiliario. Durante décadas en proceso de múltiples rehabilitaciónes, el Palau Güell encaró la restauración a fondo entre 2002 y 2011. “Se optó por reabrirlo sin muebles para dar más realce a todo el edificio —solo permaneció el comedor— pero posteriormente se ha pensado que algún mobiliario de la época daría una idea de cómo vivieron”, comentaba Casamartina.

Gaudí realizó un ‘chaise longue’ de hierro forjado para el Palau
Así que el visitante podrá contemplar unas piezas de mobiliario modernista que han sido cedidas por la familia Güell, por el Patronato de la Sagrada Familia, y por descendientes de los ebanistas. Pero con la certeza de que otras piezas modernistas que en su día decoraron el Palau Güell, u otros edificios de la época, ya no aparecerán. Como dice Casanartina, “el modernismo fue denostado años después y nadie quería saber nada de esos muebles”.
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