sábado, 17 de octubre de 2015

Los soles de Gaudí del Park Güell, en peligro

El deterioro de los medallones de la sala hipóstila obliga a su restauración | En los años ochenta se temió el hundimiento del techo de la sala de columnas | Después de los medallones habrá que afrontar el arreglo del subsuelo de la plaza 

Barcelona | 16/10/2015 - La Vanguardia 
Los soles de Gaudí del Park Güell, en peligro

















Las filtraciones de agua representan un problema muy serio para el mantenimiento de la sala hipóstila del Park Güell Àlex García 
Lluís Sierra
Barcelona 

Àlex Garcia 

Los visitantes más atentos a los detalles del Park Güell lo advierten fácilmente: el deterioro de los medallones circulares en el techo de bóvedas de la sala hipóstila, salta a la vista. Uno de ellos, sobre lo que Antoni Gaudí y Eusebi Güell querían que fuera la "plaza del mercado" de su ciudad jardín, ya ha perdido por desprendimiento parte del mosaico de vidrios de colores. El resto se aguanta por la presión lateral de las otras piezas y por un encamisado de gasa apenas perceptible por los visitantes.

La causa de este deterioro, al que pronto se empezará a poner remedio, son las filtraciones de agua procedentes de la gran plaza superior. "Es un problema recurrente", explica la arquitecta Anna Ribas, del departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Barcelona. "Los sistemas de drenaje –explica– tienen una garantía de 30 años y en este caso la última reforma importante se hizo en los años 80… y aun así ha habido filtraciones a menudo". Por eso, cuando se hayan restaurado los discos, quedará por afrontar una obra de más envergadura y más costosa: la rehabilitación del sistema de drenaje de la gran plaza oval, la de los bancos ondulados de trencadís, que habrá de afrontarse el año que viene.

La sala hipóstila, llamada también "de las cien columnas", tiene exactamente 86 soportes acanalados, dóricos. Entre las columnas, el techo es un conjunto de bóvedas semiesféricas de trencadís blanco, en el que también han vuelto a aparecer grietas.

Cuatro medallones, cuatro soles, por las cuatro estaciones del año, destacan en otras tantas intersecciones de las bóvedas.

Estos soles, plafones o medallones, son obra del arquitecto Josep Maria Jujol, habitual colaborador del creador del Park Güell. En catorce de las claves de bóveda hay, además, unas cerámicas de colores, que representan los ciclos lunares.

El conjunto de la zona monumental del parque ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo de un siglo (se construyó entre 1900 y 1914). La última gran rehabilitación, dirigida por José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres, se llevó a cabo entre 1987 y 1994 y afectó a diversos elementos del parque, como los bancos de la plaza y la sala hipóstila. Esta presentaba patologías que hi- cieron temer incluso su hundimiento, a causa de las continuas filtraciones de agua y la oxidación del hierro presente en el mortero de cal.

En aquella restauración no se tocaron los medallones porque su estado de conservación era entonces aceptable. Sí se restauró el trencadís blanco de todo el techo. Pero aquellos trabajos no consiguieron eliminar las causas del problema. La principal de ellas es la permeabilidad de la plaza superior, cubierta de albero, sin pavimentación, que dispone de un sistema de drenaje peculiar: el agua se ha de filtrar hacia las columnas huecas de la sala hipóstila, bajo la cual hay una gran cisterna subterránea. Pero, antes de llegar a las columnas, los residuos arrastrados por el agua hacen que esta se acumule y se filtre por el techo de la sala hipóstila.

En aquella restauración se impermeabilizó el subsuelo de la plaza, pero fue insuficiente, porque los episodios de inundaciones y filtraciones se han repetido. Alguna vez, explican Ribas y Hosta, la acumulación de agua de lluvia ha alcanzado el nivel de la larga y ondulada bancada de la plaza. 

En octubre del 2014 se hizo evidente que los grandes medallones de 1,40 metros de diámetro estaban en peligro. En uno de ellos en concreto hubo desprendimiento del mosaico de vidrio. La revisión de urgencia detectó que todo el disco, el medallón entero, corría el riesgo de desprenderse del techo. Se instalaron andamios, se hicieron catas en el techo y se decidió llevar a cabo la restauración. Los trabajos de consolidación y restitución de los revestimientos de los cuatro plafones de cerámica y vidrio fueron adjudicados el mes pasado, por algo más de 200.000 euros, a la empresa Eurocatalana Obres i Serveis.

El trabajo para desmontar las piezas de los soles y volver a pegarlas (o sustituirlas), que requerirá mucha precisión, empezará en los próximos días. También habrá que asegurar los discos al techo, recomponiendo los materiales de este, porque no se quiere una solución más simple, rellenándolo con resina para conseguir una mayor adhesión.

Ribas y Horta, como responsables del mantenimiento patrimonial y artístico del parque, señalan, con todo, que los problemas volverán a presentarse tarde o temprano si no se soluciona el principal: el drenaje de la plaza. En este punto, se está pagando el precio del genio de Gaudí, que no hizo un sistema convencional de desagües: en la gran plaza oval, de 3.000 metros cuadrados, no hay ni una rejilla de sumidero.

El concurso para la reforma del drenaje en la plaza se convocará en febrero, y Barcelona Serveis Municipals (BSM) cuenta con cinco millones de euros para estos trabajos, que serán largos por su complejidad y porque se harán por fases, para evitar tener que cerrar toda la plaza al público. "Habrá que decidir sobre el sistema de drenaje", si se cambia del todo o se mantiene corregido, apunta Ribas. De hecho, ya se ha ido corrigiendo parcialmente con varias actuaciones, la más notable en los años noventa. Entonces se instaló en el subsuelo de la plaza un sistema de conducciones horizontales, para llevar buena parte del agua pluvial hacia unas gárgolas que se añadieron a la base externa de la balconada de la plaza (quedan sobre las escalinatas laterales de la famosa salamandra, o dragón, de la entrada principal).

Otra parte del caudal se lleva a una arqueta que deriva el agua a una de las columnas de la sala hipóstila. En el hueco de esta columna se puso un tubo metálico, por donde cae el agua hacia la gran cisterna subterránea.

Esta cisterna es una gran estancia, con robustas columnas, de 1.200 metros cúbicos de capacidad. Fue concebida por Gaudí para almacenar el agua y aprovecharla para el riego del parque. A más de dos metros de altura hay un rebosadero que, en caso de mucha acumulación de agua, la llevaba hacia la boca de la salamandra-dragón. Actualmente, con las correcciones hechas en el sistema de drenaje, apenas acumula agua y esta se deriva a un depósito interior conectado a la red de riego.

Dos años de acceso regulado 

Pronto, el 25 de octubre, se cumplirán dos años desde que la entrada al recinto monumental del Park Güell está regulada por el pago de entrada y un aforo máximo. En su primer año de pago, la zona monumental recibió 2,3 millones de visitantes (frente a los aproximadamente nueve millones anuales que se registraban antes). Desde octubre del 2014 hasta agosto pasado, el número de visitantes fue de 1.901.733, un 5,5 por ciento más que en el mismo periodo entre el 2013 y el 2014. Estas cifras representan un 75% de la capacidad máxima (400 personas diarias) fijada para el recinto. Destaca en este balance el aumento de visitas de escolares. Antes de las limitaciones, muchas escuelas habían dejado de llevar alumnos al Park Güell por la incomodidad de las aglomeraciones. En el último año han visitado el parque 73.000 escolares (un aumento del 12%).

El cobro de la entrada (8 euros, salvo descuentos) es relativo. Las personas apuntadas en el registro municipal Gaudir Més disponen de entrada gratuita al Park Güell y otros recintos de Barcelona, como el castillo de Montjuïc. Este registro ha pasado en un año de 13.000 inscritos a casi 100.000, según BSM. De ellos, unos 9.800 visitaron gratuitamente el parque. Como se requiere una semana de trámites, los turistas no recurren al Gaudir Més.

El gobierno de Ada Colau consideró la posibilidad de eliminar el cobro a los barceloneses para entrar en el Park Güell sin necesidad del registro previo, pero por el momento se ha valorado que el sistema actual ya permite el acceso gratuito y el buen mantenimiento del parque y su patrimonio artístico.


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